¿El cáncer no es una enfermedad? Es un proceso de sanación



El orgullo mata. Sólo existe amor y odio. No hay otra cosa. Una cosa te gusta (amor) o no te gusta (odio). Una frase te gusta o no te gusta. Una persona te da buena o mala vibración. Si consientes hechos y personas que te generen mala vibración, te enfermarás.

Esto es lo que enseñamos a los futuros Sanergistas en un curso de cuatro días. Cada enfermedad tiene sus orígenes psicológicos y hemos reunido, en la parte teórica de la formación, la explicación sobre los detonadores de 850 enfermedades y patologías.

Orígenes, del Verbo Originar = Generar = Crear. ¿Crear la enfermedad?

En el momento en que escribo estas líneas, hay casi 2000 Sanergistas con licencia del CIBE en España. Esto no significa que ejerzan como Sanergistas automáticamente. La mitad de ellos son terapeutas de otras disciplinas y han comprendido que, gracias a las enseñanzas de Sanergía y poseer el pendrive de MetaSanergía, ahora no sólo pueden aliviar sufrimientos con sus habituales bálsamos, infusiones, pastillas, dietas, sino que son en realidad capaces de curar definitivamente a sus clientes y pacientes (el 12% de ellos son médicos). Es imprescindible conocer las causas de las patologías de la persona enferma, si realmente el terapeuta quiere que sane.

De todas las patologías, para los Sanergistas, el cáncer es una de las más fáciles de tratar cuando el objetivo es cambiar la vibración de maligna a benigna. El obstáculo más grande suele ser la actitud del cliente y la influencia de su entorno. En mi Centro de Investigación Bioenergética, situado en la provincia de Girona (España), indagamos, entre otras mil cosas, sobre la edad media de la gente que muere de cáncer y sobre el estado mental de quien desarrolla en su cuerpo tumores y cánceres. 

Médicos, sociólogos y psicólogos, consultados, concuerdan con nosotros en los resultados de nuestras preguntas y encuestas.

El perfil de los pacientes de cáncer revela que se trata (en más del 80% de los casos) de personas extremadamente desilusionadas, amargadas, frustradas, enfadadas consigo mismas, con la sociedad y con la situación de “víctima” en la cual se encuentran. Están convencidas de ser las víctimas de una gran injusticia. Les cuesta asumir la responsabilidad de lo que les está pasando. Cuando descubren su culpa, “culpabilizan”. 

Culpabilizar es un verbo y los verbos crean una dinámica que “genera” energía. En Bélgica llamamos werkwoord a los verbos. Woord significa “palabra” y werk significa “trabajo”, palabras que trabajan, es decir: acciones. Verbo es acción. Nuestros pensamientos, nuestras neuronas ‘trabajan’, generan energía (como una dinamo). Las creencias tienen el poder de crear y destruir. Es el mismo esfuerzo. Unos utilizan su tiempo para crear, volverse ricos y tranquilos, otros lo utilizan para ser los eternos “quejicas24” que no consiguen pagar sus facturas.

¿Cómo piensa la gente feliz durante estas 24 horas? ¿Y cómo piensas tú? ¿Cómo piensan los sanos? ¿Y cómo piensan los enfermos? Los pensamientos son tu motor. Lo que crees, creas, y los enfermos crearon ellos mismos su enfermedad utilizando su tiempo precioso en hacer un trabajo que no les gustaba o viviendo con personas que no les daban buenas vibraciones.

¿Cuál es la energía que hace latir tu corazón? Es simplemente la “energía universal”, el latido universal, la “Resonancia Schumann”. Estamos conectados con ella, “enchufados” a ella. Si nuestros pensamientos son positivos, crean progreso. Si son negativos o críticos, generan retroceso y destrucción. Creas lo que piensas, creas lo que crees.

El misterioso “paro cardíaco” le sucede a la gente que no tiene (más) ganas de vivir. Se desconecta de la energía que hace latir su corazón. Pocos se imaginan las consecuencias que pueden tener nuestros pensamientos. Todos conocemos ejemplos de gente del entorno circense que dobla cucharas o mueve objetos con el pensamiento: Uri Geller,

Gregg Braden, Telequinesis, Resonancia Schumann… Navega y léelo o visualízalo en Internet.

¿Utilizar la fuerza del pensamiento? ¡Estamos en ello! Sabremos, en un futuro no tan lejano, cómo utilizar estas fuerzas para hacer algo realmente útil con ellas. Algunas cosas ya las aplicamos y enseñamos: equilibramos perfectamente el campo energético y autocurativo de una persona. Generamos.

Un paciente de cáncer puede ser una persona:

Que lleva una herida profunda o heridas profundas.

Que, muy a menudo, está llena de odio y de resentimiento, que carga en sus hombros un profundo dolor, un gran secreto o grandes secretos.

Que es incapaz de perdonar, que es incapaz de olvidar el pasado.

Que culpa a los demás de que su vida se esté destruyendo.

Que piensa que es demasiado tarde para solucionar cosas y vive con estas frustraciones. Un buen consejo: ten cuidado con los pensamientos destructivos (rencor, venganza, desear mal a alguien, guardar malos recuerdos, no saber perdonar, no saber olvidar, no soltar, ser testarudo, brrr…). Las malas vibraciones que envías inconscientemente a otros, se te devuelven a ti. Enferma a los otros y te enfermas a ti mismo. Sana a otros y te sanas a ti mismo…

Cuando le echas la culpa a otro, es como si le apuntaras un dedo reprochador parecido a una pistola… Apuntar a otro con un dedo de destrucción es apuntar, al mismo instante, tres dedos cargados de la misma destrucción hacia TI mismo…  ¡Mira bien tu mano! 

El cáncer no es una enfermedad, es una vibración

El cáncer se manifiesta, generalmente, en personas que sienten odio y rabia hacia otras personas. Odio y rabia son vibraciones. El odio se dirige habitualmente hacia uno de los padres, un pariente o la pareja. Odiar el trabajo también influye en el desarrollo del cáncer. Si a una persona no le gusta su trabajo, vive por lo menos 10 horas al día en el odio. Y menudo panorama si cuando vuelve a casa se encuentra con su pareja, que quizás también sale agotada de su trabajo, y juntos gastan sus últimas gotas de energía en quejarse o hacerse reproches. Parece que al 50% de la gente no le gusta su trabajo. 

Uno de cada tres españoles muere de cáncer

¿Es una coincidencia? ¿Una casualidad? ¿Tuviste mala suerte? ¿Por caso te tocó a ti? Cuando hablamos de odio y rencor, sacamos la conclusión de que la persona que sienta eso es “mala gente”. Este razonamiento no coincide para nada con el perfil humano de quien siente odio o rencor. Los estudios confirman que los pacientes con cáncer son generalmente personas extremadamente sensibles, amorosas pero que han sido terriblemente contrariadas, ridiculizadas, ofendidas, desaprobadas, despedidas, decepcionadas o que no se sienten aceptadas por los demás (infravaloración). Este odio es profundo y está enterrado en el fondo de sus almas. Sin duda creen que han sido injustos con ellas porque, esas personas, que son de naturaleza muy generosa y llenas de amor, no creen merecer este maltrato.

La industria farmacéutica aún no ha inventado la enfermedad “victimitis” y, si existiera, sería una “itis” más. Como todas las enfermedades que acaban en “itis” (artritis, bronquitis, otitis, gingivitis, etcétera) son inflamaciones. Flama es llama. Inflamación es fuego, fuego que circula por tus venas y enciende todos los órganos. El fuego es una vibración fortísima. Pon tu mano sobre la brasa y verás el salto que das. Es una vibración tan fuerte como la de una descarga eléctrica, todo tu cuerpo la capta a la vez. Electricidad también es vibración, ¿no? Más, menos, más, menos: dos vibraciones contrarias al ritmo frenético de la luz.

La “victimitis” es la enfermedad reservada a la persona que no sabe perdonar. Esta persona no puede aguantar el odio dado que no sabe (ignorancia) que está llena de odio y nadie se atreve a decírselo. Sin embargo, este odio se va adueñando de todo, tanto es así que las células de su cuerpo acaban por proliferarlo e invaden todo el cuerpo. El Odio siempre destruye, nada se construye con el odio, siempre empieza deteriorando el cuerpo físico. La “mala” vibración empieza a afectar a una célula y se propaga como un fuego forestal por todo el cuerpo (metástasis).

El famoso biólogo Juan Valcárcel (Barcelona) afirma que el 9% de nuestras células son células cancerígenas inmortales. Nacemos con ellas y espero que muramos con ellas y no… “de” ellas. Se trata de no activarlas con el negativismo, la autocrítica y el odio hacia los demás o hacia los porvenires de la vida.

En su libro, La Medicina patas arriba, los autores Giorgio Mambretti y Jean Séraphin (este libro es genial por su sencillez y por lo que enseña) nos explican que creamos tumores cada vez que nos peleamos. En graciosas metáforas nos explican que nuestro orgullo (debido a nuestra educación) nos procura más enfermedades que beneficios. ¿Acaso se enferman los animales? ¿Acaso tienen orgullo? ¿Acaso… no somos animales? Claro: ¡mamíferos!

El cáncer es un regalo del Universo. Cuando el Universo te ve sufrir demasiado —presumiendo que no quieres defenderte—, activa tus células auto-destructoras y te mueres en pocas semanas. Los muertos no sufren más… 

Cuando digo esto durante mis conferencias, el aforo se queda en un silencio preocupante. Es como si de golpe descubrieran la receta definitiva anticáncer. Si lo comprendes, no te morirás de cáncer. Ajémmm… me he perdido, ¿comprender qué?.

¿Qué es el Universo? ¿Qué es la energía Universal? ¿Quién es Dios? ¿Quién es el Diablo? ¿Quién es el Destructor? ¿Quién es el “Terminador”? ¿Quién es el Creador?

¿Te atreves a saber quién eres tú? ¡Porque tienes todos estos poderes!

Nunca morirás de cáncer si entiendes este artículo. Si te lo crees. No importa lo que te digan o crean los demás. ¿Qué es lo que crees tú, tú, tú? PORQUE LO QUE CREES, CREAS. Ahora decide tú lo que crees, hasta ahora has creído a todo el mundo. ¿Salió bien, enhorabuena? ¿O no? Ahora cree en lo que YO te digo. Y si haces lo que te digo, haces lo que crees. “¡Decide tú! Y créalo”. Las palabras también tienen su vibración.

Creer no es otra cosa que “decidir que…”, todo lo contrario de “esperar que…”.

En la Sanación Sanergética basta cambiar la vibración de una sola célula del cuerpo para que se cure el cuerpo entero. La “Conexión” es la puesta en marcha de un enlace de curaciones, sanaciones, conexiones y correcciones que actúan en un orden indeterminado, en un tiempo indeterminado. Te conecta con la información de tu Diseño Original, lo que estaba previsto sólo para ti. 

La célula sana vibra y transmite esta vibración de creación a todas las células del cuerpo. Las células cancerígenas se multiplican de la misma manera, a la misma velocidad, pero su vibración es destructora porque vienen de sentimientos destructores (odio, rencores, malos recuerdos y frustraciones del pasado). 

Admite que si piensas un instante en alguien que te hizo daño, sientes mala vibración. Y si lo piensas bien: ¿Sentiste algo raro cuando abriste este libro, esta página? ¿Por qué la estás leyendo? ¿Crees en las casualidades? ¿O por puro azar estás en una situación en que hubiera podido generarte un cambio energético molecular llamado “cáncer”? 

La mejor cura contra el cáncer es transmitir (te) vibraciones de Creador/a: un plan, un reto, un objetivo y la concentración hacia la obtención del resultado creativo. Dios te creó a su imagen. Entonces eres Dios y tu misión es crear. No es esperar porque esperar vibra como “esperar el tren” o “esperar que otros solucionen tus problemas”. Decide y no esperes. “Esperar” te para. “Decidir” pone en marcha una dinámica. Compara: vas a desayunar al bar y decides que te traigan “dos zumos de naranja, un café con leche, un cortado, un croissant y una napolitana”. Esto genera una dinámica que procura que el camarero responda: “¡Marchando!” Una decisión es una dinámica. ¡Decide tú! Los camareros adoran a los clientes que saben tomar decisiones y se desesperan frente a estos indecisos que observan lo que piden los otros antes de decidir lo que van a pedir ellos. La vida está llena de estas metáforas. Dime: 

¿Eres vivo o vivido? ¿Vives tú o te están viviendo? ¿Decides tú o deciden ellos lo que te gusta a ti?

Cuando un paciente de cáncer no es capaz de decirte, en menos de dos segundos, cuál es su objetivo, es que probablemente se concentra demasiado en “estoy enfermo” y no se ocupa de crear algo y así olvidarse de estar enfermo. Un paciente que no tiene objetivos probablemente no sobrevivirá porque no tiene razón alguna para vivir. Está “esperando” … Esperar… qué palabra más mortal. No sería mejor “hacer”, “actuar” “solucionar”, buscar soluciones. Esperar, Pfff… es de ‘losers’.

El cáncer puede aparecer también en una persona que siempre ha sido admirada, gentil, que lo hace todo por los demás, defiende los intereses de la gente, lucha ante las injusticias, una persona a la que parece que todo le va bien, pero que, interiormente, se siente víctima, que abusan fácilmente de ella y no asume esta responsabilidad de abandono hacia los otros. Continúa dejándose comer por sus frustraciones, odios, rencores y por los demás. La persona con tendencia al cáncer ama intensamente, pero de una manera posesiva y rencorosa. Lo hace de una manera interiorizada y ardiente. “Si no se hace a su manera, se siente desestabilizada”.

Muchas veces las personas que tienen cáncer se enfadan con todo el mundo, incluso con Dios por lo que les está pasando. (“¡No es justo, no me lo merezco, ¿por qué yo?, siempre he sido buena persona!”). Encuentran la situación de inmerecida, de injusta, no les tenía que pasar a ellos. No aceptan la situación, no la asumen y así no aceptan la curación, lo que explica las estadísticas de mortandad por cáncer en nuestro país, la aceptación de la consecuencia mortal. Uno de cada tres españoles muere de cáncer. Da miedo, ¿verdad?

En la India, la estadística es de uno de cada 54, en Asia uno de cada 80 y en EE. UU. uno de cada 18. Es muy alta en España, Francia e Italia. ¿Quizás debido a que tengamos demasiado orgullo?

El doctor Ryke Geerd Hamer fue encarcelado en Francia por afirmar: “El cáncer no es una enfermedad, es un proceso de curación”. El cuerpo te habla, intenta comprender lo que te está diciendo. El Ilustre Colegio de Médicos le obligó a retirar públicamente sus afirmaciones o sino a dejar de practicar como médico. Hamer continuó y fue arrestado en España en espera de su extradición a Francia. España no tiene la culpa de lo sucedido al doctor Hamer, sólo cumplió una “Orden de Captura Internacional”. Cuando manda Francia, España obedece… Andreas Moritz, autor de los libros de sanación más vendidos en el 2008 y 2009 (ver bibliografía), declara que: “El cáncer no es una enfermedad, sino un mecanismo de supervivencia”. 

El HO’OPONOPONO dice que somos responsables de TODO lo que pasa en el mundo y, sobre todo, lo que nos pasa a nosotros mismos. Si es así, esto vale para todos y todo el mundo. No ganamos nada echándole la culpa a los demás porque gastamos nuestra energía buscando excusas, mientras que sí ganamos —y mucho— aprendiendo que la única persona que puede solucionar el tema es uno mismo.

Un hombre sin un objetivo es un hombre muerto

Leemos en todas las religiones del mundo que Dios creó al ser humano a su imagen.

Entonces es nuestro destino participar en la creación. No se puede crear nada en el pasado, no se puede cambiar nada del pasado. Sólo se puede crear a partir de ahora. AHORA empieza tu futuro. ¿Cuál es tu objetivo? No me digáis que “ser feliz”, ya que revelas no tener objetivos. Siempre hay que visualizar y crear tu objetivo. La felicidad no es un destino, es lo que tienes claro y consciente cuando viajas hacia ello.

Crear da satisfacción. Muchos continúan estando enfermos porque piensan: “Ya…bueno…, tendré un objetivo cuando esté bien, lo primero: que me curen, después… ya veremos”. Este señor, lo sabemos por experiencia, ya es hombre muerto. Los que no sobreviven al cáncer son los que no tienen objetivos para seguir viviendo. 

Fíjate en tu(s) objetivo(s) ahora. Empieza a crear. La misma vibración creadora re-creará tu cuerpo como estaba previsto en tu Diseño Original. Si te cuesta perdonar, olvídate de perdonar, gira la cabeza hacia el futuro, el plan, el objetivo y no gastes energía en cosas del pasado. Para comprender la causa de este odio y remediarlo, puede ser muy revelador ver en qué parte del cuerpo se desarrolla el cáncer…

Quién participa en la formación de Sanergistas (ver anuncio en otra página) se vuelve a casa un pendrive gratuito con la causa de 850 enfermedades. Si de verdad quieres ‘curar’ a tus clientes, tienes aquí la posibilidad de realizar tus sueños y objetivos, ser un auténtico sanador. Lo que cura es la eliminación de los factores que causan daños al cuerpo. Alucinarías al saber cuántas cosas que haces a diario sin saber que causan cánceres. Ya lo decimos: uno de cada tres españoles morirá de cáncer. Basta preguntárselo de esta manera para darnos cuenta: 

“Quién será… ¿Mi pareja? ¿Mi hija? ¿O yo? Visto así, da miedo, ¿no? 

Que no sea ninguno de los tres, ven a aprender Sanergía. Añade esta técnica a tu centro de terapias. 

Alessandro Di Masi
Autor del libro “El Creador” (sobre La Conexión, la Sanergía y la MetaSanergía)
www.sanergia.com


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