¿De verdad sabes lo que está bien y lo que está mal?



Los conceptos y dicotomías del Bien y del Mal forman parte del bagaje cultural inmerso en nuestra psique y en el inconsciente colectivo de la especie.

El Bien y el Mal son polos de una balanza que, en algunas ocasiones, si lo piensas detenidamente, se juntan y cuesta entender y ver sus diferencias.

Desde mucho antes de tener “uso de razón”, de ser conscientes de ello y de poder analizarlo, nuestros padres, hermanos, abuelos, profesores, vecinos, personajes de la tele, de los libros, de los medios audiovisuales, nos van programando en polaridades.

Haciéndonos partícipes con su aprobación o no: esto sí, esto no, esto se puede, esto no,  de las conductas que realizamos o realizan otros, de lo que decimos o dicen otros y hasta casi de lo que pensamos…

Formar parte de un grupo y ser aceptado, protegido, reconocido y pertenecer al mismo, es un mecanismo de supervivencia de la especie humana.

Juntos, como miembros de una tribu, es más fácil defenderse del entorno hostil, sobrevivir, progresar.

De modo que nacemos programados para hormonalmente sentirnos emocionalmente mal si nos alejamos del grupo de pertenencia que nos aporta seguridad.

Cada vez que damos algunos pasos para alejarnos del grupo… ¡horror!, se instaura en nosotros una “mala conciencia”, una sensación interna tan desagradable que nos hace retroceder y en muchas ocasiones desistir de nuestro intento de autonomía.

Si en mi grupo de pertenencia esta Bien el color verde, pero no el color amarillo; en el momento en el que decida caminar y valorar por mi mism@ si las propiedades del color amarillo también me parecen correctas…”zas” malestar.

Y mi grupo de pertenencia, padres, amigos, pareja, sociedad, país, desde su “buena conciencia” van a despreciarme y apartarme porque si para mí ahora el color amarillo forma parte también del Bien, los estoy poniendo en peligro.

¿Eres capaz de llegar a plantearte, solo plantearte, la posibilidad de valorar el color amarillo para decidir por ti mism@ si puede ser o puede aportarte algo positivo? O ni siquiera eres capaz de dejar que esa idea cruce tu consciencia?

Pensar, discernir, actuar diferente al grupo o abandonarlo implica sentimiento de culpa y de soledad. Desasosiego y en muchísimas ocasiones un miedo profundo: es el miedo a desaparecer.

Mi fidelidad al grupo, a la tribu, sea cual sea la forma, el sentido o la presencia que tome ahora en este momento, me asegura la obediencia a la conciencia moral, la tranquilidad y el bienestar emocional.

A cambio, implica la renuncia a la libertad, al cambio, a la autonomía, al crecimiento.

Es uno de los obstáculos que empobrecen la evolución personal y por supuesto la Evolución Grupal y de la Especie.

Si decido pensar por mí mism@ acerca de lo que es correcto y de lo que no lo es. Si mi pensamiento no encaja con lo que está Bien para mi grupo, la mala conciencia me removerá. 

Si entiendo lo que está moviéndose detrás, el miedo y la supervivencia ancestral, seré más libre y encontraré más fuerza para tomar mis propias decisiones.

Honraré lo que hasta el momento me llevó hasta donde estoy: las ideas, conductas y modos del grupo, lo que está Bien para ellos.

Y, con gran respeto, iniciaré el camino para encontrar por mí mism@ mis modos, ideas y conductas propios, lo que está Bien y lo que está Mal para mí.

Aportaré nuevas formas en mi psique y en la psique colectiva, renovación, cambio y apertura.

Incluiré otros aspectos antes no reconocidos, no aceptados, ni siquiera vistos por mi grupo.

Desde mi nueva soledad y autonomía, ayudaré a mi crecimiento y al crecimiento de los otros y a caminar hacia la aceptación de esta visión mas amplia y grande de La Vida.

Mª del Pilar Molina Ruiz
Terapeuta Transpersonal, Licenciada en Psicología.
Directora del Centro y Escuela de Terapias
CASI NATURAL en Madrid
www.casinatural.com   pilar@casinatural.com
Cofenat nº 5086


Si te ha gustado, compártelo...





Share