De lo difícil a lo simple Reconnective Healing®



– Buenos días, ¿cómo estás?

– Bien. Estoy bien 🙂

– Silvia es facilitadora de Reconnective Healing y también próximamente de La Reconexión Personal y es posible que algunos la recordéis porque participó por teléfono en uno de los programas de televisión de Confidencias, contando su experiencia cuando conectó la primera vez con las frecuencias, bueno, concretamente, después de su Reconexión Personal. Han pasado muchas cosas desde entonces y hoy venimos específicamente a hablar sobre su experiencia posterior. Por hacer un resumen muy rápido, ¿cómo llegaste hasta las frecuencias y por qué decidiste hacer la formación después de eso?

– Yo llegué a las frecuencias porque un amigo me envió un whatsapp con la foto del libro (La Reconexión. Sana a Otros, Sánate a ti Mismo) y me dijo “léelo, que creo que te va a interesar” y lo compré y lo leí y, a partir de ahí, yo lo noté en las manos, y quise saber más, y luego te encontré. 

Me fui directa, es que ni lo pensé. Y, a partir de ahí, ha sido como… ¿Cómo diría yo? Como estar en un barco y dejarme llevar y soltarse muchas cosas que se han soltado solas y todo se ha ido abriendo y yo he ido por el camino… y he llegado. Ha sido un poco así. Suena muy simple, pero es que es muy simple.

Y aparecen cada vez más respuestas. Se va haciendo la luz a medida que vas avanzando. Y, entonces, dices: “yo quiero más de esto”. 

– Bueno, pues todo se fue dando, y llegaste hasta la formación y hasta The O.N.E. Experience, que es donde enseñamos a conectar, interactuar y facilitar esta interacción con la Inteligencia de Reconnective Healing y ahí ¿que pasó? 

– Solté mucho, fue una experiencia brutal. Fue muchísimo de todo. Te sumerges. Sentí que estaba envuelta, que el tiempo se había parado ahí. No había tiempo. Ese fin de semana pareció una vida. La sensación de estar sumergida en algo que te envuelve. De que es ahí donde tienes que estar, que perteneces a eso. Y no me refiero al curso en sí, sino a todo lo que significa, lo que eso te trae.

No es decir, “voy a formarme”. Es mucho más que eso, te aporta tanto… no sólo yo, sino más compañeros decían “esto lo tiene que saber la gente”, es inmenso, es inmensidad y te lo llevas. Ya estás impregnada de eso y te lo llevas. Sin quererlo, sin buscarlo, ya está contigo y, a partir de ahí, no es que cambie, es que todo se va resolviendo, los bloqueos se van disolviendo y los problemas ya no son problemas. 

Deja de ser todo ese proceso mental de pelear con uno mismo, con el mundo. Yo era mucho de pelear con todo, pelearme conmigo misma, con mis pensamientos, con todo… y, de repente, no estaba. 

Decir amor, lo que entendemos por amor, se queda muy, muy corto. Es mucho más que eso. Es inmenso, es inmensidad.

De repente Eres.

Todo es tan sencillo…

– Escucharte es estar disfrutando, lo que se siente cuando lo estás diciendo. Y, como dices, es esa sensación… “esa” sensación.

– Es que entras en un Estado de Ser.

Yo fui al curso y hasta el último minuto decía “no voy” … estaba eso que, amorosamente, me empujaba a ir, y luego estaba mi mente “Silvia, que tú le tienes miedo a esto, ¿cómo vas a ir? que vas a estar con tanta gente desconocida…” 

Ya había sanado mucho… tenía mucho, mucho tema… Eran unas conductas que yo tenía, todo muy arraigado, y estaba ahí muy enquistado en mí.

Con la Reconexión se había soltado ya mucho y cuando llegué a la formación, a aquella experiencia, no sentí… es que era fluir. No había miedo, porque, de repente, no había emociones, sólo había un Estado de Ser. Te expandes. No hay un tú. No hay un yo. Hay un Todo. 

Y fue todo tan maravilloso…, maravilloso es que se queda corto. Es que Es. Es. Es algo real, ¿sabes? Puedes salir un día de fiesta y decir “que bien me lo he pasado” y ahí se ha quedado. No. Esto es Vida.

De repente, te encuentras con que no hace falta buscar, sólo hay que dejar que entre. Y esto es. Reconnective Healing, la Reconexión, te dice “aquí”, y ya está. Es que, no hay más.

– ¿Hiciste tú algo para que eso se produjera? ¿hiciste tú algo para estar en ese estado?

– No, ni mucho menos. Sí quería estar bien. Evidentemente, nadie quiere estar sufriendo toda la vida, pero sí es verdad que, incluso, me lo decía la psicóloga “tú has tomado un papel de víctima” y yo, en cierto modo, estaba cómoda. A ver… sufría muchísimo, porque venía con temas de violencia, con una autoestima… bueno, que me decía “no es que la tengas baja, es que no tienes autoestima” Y yo venía con una vida en la que había estado siempre buscando… siempre la sensación de estar metiendo la pata, de estar haciendo todo mal, de no llegar a las cosas, de no acabar nada… total, un desastre. Yo era… “desastre: ejemplo yo”, el mejor ejemplo. Y, de verdad, nunca terminaba nada, así que es imposible que yo hiciera nada bien… no terminaba nada.

– En el programa de formación, para estar en ese Estado de Ser que estás diciendo…

– No, allí es que ésta. Llegas allí y…, lo veo ahora…, ahora sé que estaban allí, porque he interactuado mucho más con ellas, he jugado más con ellas, y ahora sé identificarlas. Entras y es como si entraras en otro plano.

– Si tuvieras que elegir una sóla cosa de toda esta experiencia, desde el inicio de la formación hasta ahora, ¿cuál sería? La primera que se te viene a la mente 

– Simplicidad.

Margarita Álvarez
www.aldeadeluz.com


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