Date permiso



Date permiso de ver más allá. “Lo esencial es invisible a los ojos” decía el zorro del cuento El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry. Todo lo que ves, está envuelto por la dulzura de lo que no ves. Los objetos flotan en el regazo invisible y acogedor del espacio. Espacio que da cabida a todo y sustenta todo. Los seres humanos somos seres creativos, y esta capacidad, entre otras, nos ha traído hasta aquí. Creamos sin cesar, y sin consciencia de ello, corremos el peligro de convertirnos en auténticas fábricas de producción masiva, y acabar contaminando nuestro ecosistema interior.

Contaminamos el ambiente hasta asfixiarnos. Y si el humo de las fábricas, que contamina el aire del planeta tierra, proviene en gran medida, de la fabricación de cosas, en su mayoría innecesarias; suvenires, y objetos decorativos para todos los gustos. Nuestra fábrica de pensamiento compulsivo, contamina produciendo fantasías, creencias, deseos, juicios, y opiniones, de todos los colores, para así tratar, sin éxito, de llenar el sentimiento de carencia, fruto de una percepción distorsionada, que me lleva a ver la realidad parcialmente y a desear que las cosas sean diferentes a como son. Contaminando nuestro mundo interior, con angustia y ansiedad.

La realidad que eres, supera cualquier tipo de pensamiento que puedas tener sobre ti. Y sin faltar al respeto, ya que quizás tengas los pensamientos más precisos y preciosos de este mundo, no es tan importante lo que piensas, como la capacidad de observar la realidad que va más allá de lo que piensas. Como bien dijo Buda, “la ignorancia es la raíz del sufrimiento.” La ignorancia de lo que realmente soy, de lo que realmente es. 

“Soñaba un día que el sol no salía. Tan triste como helada, yo lo esperaba, mientras mis lágrimas, redondas, saladas y congeladas, a mis pies se amontonaban y me rodeaban, enlagrimándome el alma. Pero mientras yo soñaba, el sol brillaba, y los pájaros alrededor, volaban y cantaban, y la vida seguía, mientras yo soñaba. ¿Sería entonces despertar, lo que yo anhelaba?.” Esta pequeña poesía improvisada, apunta a nuestra capacidad de soñar y perdernos en la fantasía, perdiendo de vista la realidad, que descansa justo detrás.

Poner atención en el espacio entre pensamientos, es empezar a reducir el proceso mecánico de producción. Proceso que comenzó el día en el que cambiamos el arte de la quietud, por el dominio de la acción. El arte de ser, por el dominio del parecer. El arte de estar en paz, por la necesidad de más. El arte de estar bien por buscar comodidad. El arte del bien estar, por buscar seguridad. 

Date permiso, a ti, tu único tirano, de llenarte de amor y confianza sólo por ahora, y libérate. Date permiso de dar un paso atrás y observar sin tener que identificarte, sin tener que tomar parte. Date permiso, y mira qué pasa. Ocupa este espacio plenamente, también en su silencio. Date permiso de ser espacio también, no sólo objeto. Y si quieres, sólo por este instante, date permiso de ser nada, de desaparecer en el mundo, de fundirte con él. 

Gabriela Rdz. de Miguel Heredia
Escuela de Meditación Ecocentro
www.ecocentro.es


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