Bienvenido al zoo de los pensamientos



Aquí encontrarás pensamientos de todo tipo, autóctonos, exóticos, salvajes, domésticos, diurnos, nocturnos y en peligro de extinción.

Los pensamientos son criaturas fascinantes que sólo se desarrollan en la mente humana, pero esto no es un problema, ya que es un ecosistema muy rico que provee con todo lo necesario para su existencia. Aunque tienen una vida muy corta, los pensamientos se reproducen con facilidad. Tienen la capacidad de aparecen y desaparecer, y si sobreviven el tiempo suficiente, sufrirán una metamorfosis, pasando de pensamiento a acción. 

Hay dos subespecies de pensamiento; lúcido y restante. Es muy fácil reconocerlos:

El pensamiento lúcido no tiene jaula y se mueve por el territorio con libertad. Es ligero, luminoso, alegre y tiene la capacidad innata de resolver y colaborar. Es muy empático y se mezcla con otros pensamientos fácilmente creando nuevos pensamientos geniales y creativos que se adaptan rápidamente al entorno. Este tipo de pensamiento se entrega a las necesidades del momento y colabora con la evolución, es a la vez espontaneo y oportuno.  De carácter confiado y flexible, genera sin esfuerzo orden y armonía en el ambiente. Este pensamiento es muy limpio, no deja huella a su paso.

El pensamiento restante está siempre dentro de su jaula. Cuenta con una visión parcial y limitada, que le lleva a chocarse y tropezarse habitualmente, despertando estados de gran frustración que llegan a desembocar en conductas agresivas hacia sí mismo y hacia otros. Es inestable, rígido y miedoso, desconfía de todo y de todos, y protege su jaula con vehemencia. Es soberbio y prepotente, construye su imagen en contraposición a la de otros, y en general habla mucho y escucha poco. Los cachorros de esta subespecie de pensamiento, son inofensivos y manejables, pero crecen en la medida en que se les alimenta, llegando a veces a convertirse en criaturas incontrolables que dada su naturaleza torpe, dañan o incluso destruyen su entorno. El pensamiento restante, parecido a un motor que pierde aceite, deja un reguero oscuro, denso y pegajoso por donde pasa.

En épocas de atención el zoo permanecerá cerrado debido a que no se encontrará ninguna subespecie de pensamiento restante. Estos no pueden sobrevivir en un clima de atención por falta de alimento. En aquellos ecosistemas más propensos al clima de atención, el pensamiento restante ha perdido muchos ejemplares. Van perdiendo densidad hasta que desaparecen. Si el ser humano continúa así, el pensamiento restante corre el riesgo de extinguirse por completo. En el momento en el que los pensamientos restantes desaparecen, la jaula desaparece también, y el espacio desocupado pasa a formar parte del territorio del pensamiento lúcido.

Aviso importante para el visitante: Recomendamos vigilar la dieta del pensamiento restante. Si se nos ha ido la mano y tenemos ya una bestia, recuerda que un clima de atención lo irá debilitando hasta hacerlo desaparecer.

Deseamos que disfrutes de la experiencia.

Gabriela Rdz. de Miguel Heredia
Escuela de Meditación Ecocentro
www.ecocentro.es 


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