Arcano número 13: La Muerte



“Mientras no mueras y Resucites de nuevo, eres un desconocido para la oscura tierra”(Goethe)

En algunas barajas del Tarot esta carta no tiene nombre, expresando el miedo inconsciente a la disolución del SER.

La carta de la muerte refleja el cambio necesario y la aniquilación de las antiguas ideas para dar paso a nuevas creencias. La muerte es transformación. Si seguimos el principio de que nada se crea, ni se destruye… sino que se transforma, nos damos cuenta que todo es información.

La carta de la Muerte nos habla y nos indica, que nada es duradero.

En el Tarot, esta carta nos muestra que todos vamos a pasar por ahí. Es una carta muy espiritual, que nos habla de una nueva consciencia, un inicio, el final de una situación insoportable o la creatividad hecha realidad. También puede significar el renacimiento del Alma, tras el final de una vieja vida.

“Mientras observaba el caballero y el Sol que se ponía, tuve una inspiración. Comprendí que el CAMINO DE LA VIDA está hecho de los pasos del caballo de la muerte. El Sol se pone en un punto y vuelve a salir en otro; comprendí que salía mientras se ponía y que se ponía mientras salía, y que la vida muere con el nacimiento y nace con la muerte” (Ouspensky)

Ante la muerte, se rinden los ricos, jóvenes, ancianos, enfermos, madres, hijos, padres… mostrándonos la levedad del SER, lo frágil que somos.

En muchas culturas primitivas cada año, simbólicamente, se mata al antiguo Rey desmembrándolo y comiéndolo ritualmente. Esto se hace para asegurar la fertilidad en las cosechas nuevas y revitalizar el reino. En la iglesia cristiana se conserva la sagrada comunión. En la cual el Sacerdote, comparte el pan y el vino, símbolos del cuerpo y la sangre de Cristo, para evidenciar la incorporación del espíritu de Cristo nuevamente en su interior.

Esta carta, nos habla de la resurrección que toda persona ha de acometer en su vida, para que evolucione. Este desmembramiento es necesario para reconstruir un individuo donde lo viejo deje paso a lo nuevo, dando por finalizadas costumbres e ideas que ya no tienen cabida en la nueva conciencia de la persona. Este arcano nos habla de la necesidad de soltar lastres, dejar atrás creencias limitantes, comprendiendo que no somos un cuerpo, ni los pensamientos o sentimientos que tenemos, sino una conciencia que va cambiando en función de sus experiencias y conclusiones sacadas en su vida.

El hombre se ata a todo con un sentido de pertenencia que la muerte le arrebata de golpe y como decía Rilke: “añoramos las malas costumbres, las viejas costumbres que vinieron, se sintieron bien y se instalaron en nosotros”.     

Esta carta, para mí, no significa un negro augurio ni en sentido literal que se va a producir una muerte, sino un momento trascendental de cambio a la imagen y semejanza de la oruga que se transforma en mariposa o la del águila que a sus cuarenta años destroza su pico en la pared hasta que le surge otro nuevo. La muerte representa el mayor misterio en nuestra vida ya que no sabemos que nos espera al fallecer y solo tenemos claro que hoy todo aquel que ha nacido tendrá que afrontar ese tránsito hacia lo desconocido.

Erasmo decía: “solo los locos y los niños no temen a la muerte”.

La muerte se ha convertido en un tabú en nuestros tiempos despojándola de su sentido y ocultándola, tratándola de obviarla o incluso mencionarla dándole un poder que nos empequeñece, desnaturalizándola y queriéndola separar del ciclo de la vida.

La muerte es la que da sentido y valor a la vida.

Jung decía: ”Vivir la vida plenamente es la manera natural de acercarse a la muerte”.

Francisco Javier “Hombre Sol” creador de Chamanismo Akáshico©junto a Leyre “Mujer Árbol”

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