¡Hola a todos! Hoy quiero compartir con vosotros mi increíble viaje de transformación personal a través de la evolución del Homo sapiens, la dieta cetogénica y el ayuno intermitente. Estos temas no solo han cambiado mi vida, sino que también me han permitido alcanzar un bienestar físico y mental que nunca pensé posible.
Siempre me ha fascinado cómo hemos evolucionado como especie. Nuestros antepasados, los cazadores-recolectores, vivían en un entorno muy diferente al nuestro. No tenían acceso a alimentos procesados ni a la comodidad de las tiendas de comestibles. En cambio, su dieta consistía en lo que podían cazar y recolectar: carnes, pescado, frutos secos, semillas y vegetales. Esta dieta era rica en grasas saludables y baja en carbohidratos, lo que proporcionaba una energía constante y sostenida.
Hace unos años, comencé a investigar sobre la dieta cetogénica, también conocida como dieta keto. Esta dieta se basa en un consumo bajo de carbohidratos y alto en grasas, lo que induce un estado metabólico llamado cetosis, donde el cuerpo utiliza grasas como su principal fuente de energía. Me topé con expertos como Carlos Stro, quien explica que esta dieta puede mejorar la salud metabólica, la claridad mental y proporcionar una energía sostenida.
Reduje significativamente los carbohidratos en mi dieta y aumenté las grasas saludables. Esto no solo me ayudó a perder peso, sino que también estabilizó mis niveles de energía a lo largo del día. Durante la cetosis, mi cerebro comenzó a usar cuerpos cetónicos como fuente de energía, lo que mejoró mi capacidad de concentración y mi memoria. Además, noté una mejora en mis niveles de azúcar en sangre y en la resistencia a la insulina, indicadores clave de una buena salud metabólica.
Pero mi transformación no se detuvo ahí. Además de la dieta keto, incorporé el ayuno intermitente a mi rutina diaria. Este enfoque consiste en alternar periodos de ayuno con periodos de alimentación. Descubrí que el ayuno intermitente no solo complementa perfectamente la dieta cetogénica, sino que también ofrece beneficios adicionales.
El ayuno intermitente ayuda a regular los niveles de insulina y mejora la sensibilidad a esta hormona, crucial para prevenir enfermedades metabólicas. Al igual que con la dieta keto, el ayuno intermitente me ha proporcionado una mayor claridad mental y niveles de energía más estables. Además, me ayudó a establecer una rutina alimenticia más estructurada.
Para complementar este enfoque, María del Mar Molina, nutricionista del programa Ancestral Moderno, nos ofrece una perspectiva fresca sobre la pirámide alimentaria evolutiva. Esta pirámide se basa en los patrones alimentarios de nuestros antepasados cazadores-recolectores y se estructura de la siguiente manera:
1.Base: Alimentos ricos en grasas saludables Incluye aguacates, frutos secos, semillas y aceites como el de oliva y coco. Estas grasas proporcionan una fuente de energía sostenida y ayudan a mantener la saciedad.
2.Proteínas de calidad. Carne magra, pescado, huevos y aves. Estas fuentes de proteínas son fundamentales para la reparación y el crecimiento muscular.
3.Verduras y hortalizas. Ricas en vitaminas, minerales y fibra, las verduras y hortalizas deben consumirse en abundancia. Ayudan a mantener una buena salud digestiva y aportan nutrientes esenciales.
4.Frutas. Se deben consumir con moderación debido a su contenido de fructosa. Las frutas frescas y de temporada son preferibles.
5.Carbohidratos complejos y bajos en almidón. Incluyen tubérculos como la batata y algunos cereales integrales, pero en cantidades moderadas, reflejando la disponibilidad limitada en la dieta ancestral.
6.Alimentos fermentados y probióticos. Productos como el kéfir, el yogur natural y los vegetales fermentados. Estos alimentos mejoran la salud intestinal y fortalecen el sistema inmunológico.
7.Hidratación adecuada. El agua es esencial, junto con infusiones de hierbas y caldos nutritivos que eran comunes en las dietas ancestrales.
Esta pirámide alimentaria evolutiva promueve una nutrición equilibrada y se alinea tanto con nuestros genes como con las necesidades fisiológicas, reflejando un estilo de vida saludable.
Al final del día, la clave de una vida saludable y plena puede estar en mirar hacia nuestros orígenes. La evolución del Homo sapiens nos enseña que la dieta y el estilo de vida de nuestros antepasados pueden ser la llave para desbloquear una vida llena de vitalidad y salud.
Si algo he aprendido durante estos años, es que independientemente de cómo quieras llamar a tu dieta, hay algunos factores que debes tener en cuenta como:
– Productos naturales, comida real en vez de procesados.
– Fruta y verdura de temporada y cercanía.
– Y sobre todo contar nutrientes en vez de calorías.
Espero que esta historia te apasione tanto como me apasiona a mí. ¿Están listos para un cambio revolucionario en sus vidas? ¡Vamos a descubrir juntos el poder de la evolución y la nutrición moderna!
¡Hasta la próxima, y recuerda, la verdadera transformación comienza desde dentro!
En mi camino hacia un estilo de vida equilibrado y consciente, descubrí que el viaje más importante comienza desde el interior. Siempre he sido una persona activa, y desde pequeña, el deporte fue una pieza fundamental en mi vida. No solo me daba fortaleza física, sino que también me impulsaba emocionalmente. Sin embargo, con el tiempo me di cuenta de que el deporte, por sí solo, no era suficiente para mantener un verdadero equilibrio.
A medida que crecía, empecé a enfrentar problemas de salud, fatiga y un estancamiento general en mi bienestar. Me preguntaba por qué, si entrenaba tanto, no me sentía en mi mejor forma. Eso me llevó a cuestionar mis hábitos, especialmente mi alimentación. Durante años, creí que podía comer cualquier cosa mientras entrenara duro. Pero los problemas digestivos y el cansancio constante me demostraron que necesitaba repensar mi enfoque.
Así comenzó mi viaje hacia una comprensión más profunda de lo que significa vivir de manera equilibrada. Me dediqué a investigar y experimentar con diferentes enfoques dietéticos y de estilo de vida. Descubrí que el verdadero equilibrio no se trata solo de entrenar duro o seguir una dieta estricta, sino de encontrar una armonía entre mente, cuerpo y espíritu.
Descubrí la importancia de tener una mente abierta y curiosa. En lugar de aceptar ciegamente lo que otros me decían, decidí probar diferentes enfoques y escuchar las señales de mi cuerpo. Aprendí a sintonizar con mis propias necesidades y a buscar sensaciones y resultados reales en lugar de simplemente seguir reglas preestablecidas. Y ahora, quiero compartir estos descubrimientos contigo.
En esta serie de tres artículos, voy a desvelar todo lo que necesitas saber para conseguir una vida saludablemente integrativa 360º.
Mi objetivo es:
1. Desmontar tus creencias limitantes.
2. Despertar tu curiosidad y que quieras probar el cambio en ti.
3. Darte las herramientas necesarias que te sirvan como punto de partida.
Vivir bien es un arte, y juntos vamos a convertirnos en artistas. Es necesario cambiar nuestra manera de pensar para tener una vida sana y longeva. Vamos a profundizar en los factores que te ayudarán en este proceso.
Nuestras decisiones diarias, por pequeñas que parezcan, tienen un impacto significativo a largo plazo. Por ejemplo, cada mañana me enfrento a la decisión de despertarme de inmediato o quedarme en la cama diez minutos más. Luego, me pregunto si debería entrenar hoy o dejarlo para mañana. En cuanto a mi alimentación, a menudo me cuestiono si debo desayunar o aguantar el ayuno intermitente un poco más. A lo largo del día, decido entre comer patatas fritas o unas verduras a la plancha. Por la noche, me debato entre quedarme viendo una serie o irme a la cama a leer antes de dormir. Estas decisiones, aunque parezcan triviales, modifican todo mi día y, a la larga, mi vida. Reflexiono constantemente sobre estas elecciones y cómo afectan mi bienestar.
Cuando decidí iniciar un cambio, lo primero que me pregunté fue: ¿Para qué quiero que se produzca este cambio? Busqué el motivo real que me impulsaba, que normalmente estaba relacionado con mi salud y calidad de vida. Reflexioné sobre mis motivaciones internas, en qué me convertiría si cambiaba, qué debía cambiar y qué debía permanecer.
Una vez que tuve claro el porqué, llegó el momento del cómo. Planifiqué y diseñé mi agenda de cambios, y luego, actué.
¿Recuerdas la película Avatar? Personalmente, me encanta. Es un ejemplo claro de cómo nuestro cuerpo es el avatar de nuestro espíritu, energía, o como prefieras llamarlo. En función de cómo cuides tu cuerpo, responderá con salud o enfermedad. Recuerda que tienes un cuerpo perfecto para la vida que llevas. No esperes que tu cuerpo esté sano si no haces nada para que así sea.
Aunque en el próximo artículo entraremos en detalles sobre nuestra alimentación, te dejo una pregunta para reflexionar: ¿Cómo alimentas tus pensamientos? No toda la comida que se digiere entra por la boca; también nos alimentamos de pensamientos. ¿Cómo te hablas a ti mismo? Imagina que estás comiendo tu comida favorita y recibes una mala noticia; probablemente no vuelvas a disfrutar de esa comida de la misma manera.
Cuando estés comiendo, cuida lo que estás pensando. Nuestros pensamientos alimentan nuestro ser tanto como la comida. ¡Hasta el próximo artículo, donde seguiremos explorando juntos este camino hacia una vida equilibrada y saludable!
Dámaris Toro Gamero
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