Un minuto de reflexión



La semana pasada comencé por pediros un minuto de silencio por las víctimas mortales de esta crisis y por sus familias. Era de recibo comenzar por ahí.

En esta ocasión, voy a pediros un minuto de reflexión sobre la situación que estamos viviendo tanto a nivel individual como colectivamente. Yo tengo la creencia de que esta realidad la hemos creado entre todos, y es el resultado de muchos años viviendo en un nivel de in-consciencia que se ha materializado en esta pandemia.

Pero, ¿cómo hemos llegado a este punto?

A lo largo de estas semanas de encierro, se ha producido un curioso fenómeno en las redes sociales. Al principio de la cuarentena, la mayoría de los posts (videos, textos, audios…) eran de carácter marcadamente solidario. Profesionales, empresas y gente anónima de toda condición, compartían sus canciones, poemas, servicios, consejos, bromas y palabras motivacionales.

Esta primera respuesta psicológica positiva que tenemos los seres humanos ante una catástrofe o suceso devastador, hizo aflorar nuestra solidaridad innata. Estábamos todos unidos bajo la bandera del “resistiré”, y llegamos a considerar este parón temporal (dicho con todo mi respeto a la desgracia de las pérdidas humanas, dramas domésticos y ruptura social), como “un tiempo bienvenido”, que nos permitía ralentizar nuestras vidas y tomarnos un respiro. Pero las semanas han ido pasando, la cuarentena se ha ido alargando y el tiempo parece haberse detenido en un impás lleno de incertidumbre y preguntas, ¡muchas preguntas!

Y ahora, la mayoría de los posts en las redes, cuestionan, analizan, investigan, preguntan; y en las respuestas, empezamos a vislumbrar un escenario “un poco” más complejo de lo que parecía en un primer momento. Yo creo que ha llegado el momento de que nos hagamos algunas preguntas.

Hay un ejercicio de la Corporación Toyota llamado “Los 5 Porqués” (The 5 Whys). Se utiliza, entre otras cosas, para llegar al fondo de un problema y encontrar desde ahí, la solución más sencilla y armónica para todas las partes implicadas. Se hace una primera pregunta, y a partir de la respuesta se hace una nueva pregunta (¿por qué?) hasta cinco veces más.

Os propongo hacer este ejercicio y ver a que reflexiones llegamos. Voy a compartir las mías, aunque me he tomado la libertad de utilizar varios interrogativos.

1.- ¿Qué (sujeto/acción) está pasando realmente?

Hay una pandemia declarada oficialmente de un virus llamado COVID-19 que está enfermando a parte de la humanidad. Resulta interesante ver el mapa oficial (rtve) de la pandemia. Observamos que las zonas más afectadas se localizan principalmente en USA, Europa Occidental y China. En cambio, en la totalidad de África, sudeste asiático, países del Pacífico, Europa del Este y la mayoría de los países latinoamericanos, la incidencia del virus es más bien escasa. ¡Parece un virus muy selectivo!

Además, y debido a la cuarentena impuesta a las poblaciones “infectadas”, estamos sufriendo enormemente a nivel mental, emocional y social. Las consecuencias de este estricto encierro se verán en los años venideros y quedará en manos de los expertos evaluarlas.

2.- ¿Por qué (causa/razón) este virus nos está afectando más virulentamente a “nosotros”?

Yo diría que ha sido nuestro modo de vida el que nos ha hecho más vulnerables. El tipo de alimentación, el estrés permanente, el consumo rampante y la exposición continua a la contaminación electromagnética entre otros. (¿tendrá algo que ver la implementación del 5Gen esta historia?)

3.- ¿Cómo (modo/manera) hemos llegado a esta situación tan distópica en apenas un mes?

Yo diría, que este sistema tan desconectado de valores esenciales, tan apegado al materialismo y a la tecnología, nos convirtió hace tiempo en una sociedad miedosa y manipulable. Dejamos nuestras libertades individuales en sus manos (ya se ocupa “él”(el sistema) de mi salud, de la educación de mis hijos, de mi bienestar), y por comodidad, hemos continuado viviendo bajo códigos sociales, morales y espirituales ya caducos.

4.- ¿Para qué (propósito/intención) “nos está sucediendo esto”?

Sabemos que todo pasa por alguna razón y que todo tiene un propósito. Quizás este sea ¡para despertar!

Estamos viviendo un cambio de paradigma a todos los niveles, y los viejos sistemas de creencias se están derrumbando estrepitosamente. Y lo están haciendo, utilizando tácticas que teníamos ya olvidadas e intentando controlar la información que recibimos (MindaliaTV y La Caja de Pandora censuradas, la valentía de Iñaki Gabilondo y LondonReal entre otros)

5.- ¿Cuál (elección entre varias opciones) va a ser nuestra respuesta individual y colectiva a este desafío?

“Dormir o Despertar, e ahí el dilema”…Seguro que habéis visto la película Matrix, ¿verdad?. (Mi admirado Dr. Bruce Lipton dice que Matrix no es ficción, que es un documental). Recordemos la escena en la que a Neo, el protagonista, le ofrecen elegir entre la píldora roja o la píldora azul. Con esta, puede volver a vivir tranquilo en el mundo virtual, seguir con su vida. Sin embargo la píldora roja, le va a permitir despertar al mundo real, aunque esto conlleve un proceso doloroso. ¿Qué píldora vamos a escoger nosotros?

 

Suele decirse que en chino la palabra crisis representa también la palabra oportunidad. Esto no es del todo cierto. Lo que sucede es, que el segundo ideograma de la palabra crisis (wei ji  危), es el mismo que el primer ideograma de la palabra oportunidad (ji huí 会) . Este ideograma en concreto significa, entre otras cosas, momento crucial. Y es ahí donde estamos ahora, en un momento crucial para la historia de la humanidad tal y como la conocemos. Y dependerá de cada uno de nosotros, de la elección de nuestras palabras, pensamientos y acciones, el que de esta crisis (wei ji) nazca una nueva oportunidad (ji huí) para nosotros y para el resto del planeta.

Reflexionemos sobre esto desde el Amor
Carmen Aguirre


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