¿Qué hacer con el miedo al fracaso?



Muchas personas tienen la costumbre de postergar su felicidad. Viven en un empleo que no les satisface o que sencillamente les hace miserable, o con una pareja que no cumple sus expectativas. Siempre tienen el deseo o la idea de cambiar, de por fin dedicarse a hacer eso que tanto anhelan, pero siempre hay una excusa: no tengo el dinero, no tengo la edad, no tengo la experiencia, no es el momento adecuado… y como resultado terminan postergando su bienestar.

El tiempo les pasa y recuerdan con nostalgia sus sueños, sopesan las posibilidades y universos alternos en sesiones de “y qué habría pasado si…”. Estas conductas de auto-sabotaje suelen responder a una emoción: el miedo. Aunque el miedo paralice y sabotee, es posible vencerlo y trabajar desde él para poder alcanzar cualquier meta propuesta. Para ello,  podrías valerte de algunas herramientas que brindan la PNL y el coaching.

Entendiendo el miedo

El miedo suele ser interpretado como una emoción negativa, pero es increíblemente necesario en la medida en que es esta reacción instintiva la que te permite protegerte, estar alerta para poder enfrentarte al peligro inminente. El problema con el miedo es que solemos sacar esta emoción del contexto en el que resulta imprescindible y se convierte en una respuesta automática, ya no para que puedas tomar previsiones orientadas a protegerte, sino que puede paralizarte por completo.

EL miedo es una respuesta natural ante el cambio, y en estos ámbitos de la vida relacionados al desarrollo de metas se podría dividir: en miedo al éxito y miedo al fracaso. En el miedo al éxito, la persona teme alcanzar su objetivo, porque no sabría qué hacer después o cómo manejar las consecuencias de esto. Pero si se rasca la superficie, podremos descubrir que, a lo que se teme no es al éxito por sí mismo, sino a actuar, a ser independientes y comprometerse. Quien le teme al éxito tiene miedo de ir por la vida en soledad, sin depender de nadie.

Por otra parte, el miedo al fracaso tiene una relación directa con lo que ocurrirá después, al futuro, a eso que es desconocido e incierto. Quien le teme al fracaso tiene ideas catastróficas cada vez que se plantea un cambio y este temor le convierte en una persona insegura, incapaz de tomar decisiones. Tener miedo al fracaso te convierte en alguien conformista, que prefiere estancarse en una situación mala o mediocre en vez de asumir el riesgo para crecer.

¿Qué hacer con el miedo?

El miedo es terrible, porque puede llevarte a la inacción y eso es peor, la vida es demasiado corta como para perderse en un empleo mediocre o en cualquier situación de vida que no te haga feliz. Hay muchos métodos y herramientas que puedes emplear para superar el miedo, puedes intentar dar los primeros pasos por tu cuenta, pero si ves que es demasiado, podrías buscar apoyo profesional a través de un servicio de coaching y PNL, que podrían ayudarte a alcanzar cualquier meta que te propongas.

Una de las primeras cosas que es necesario interiorizar es que cuando trabajas en pos de una meta no existen éxitos o fracasos, esos son términos muy radicales que no aportan más que pensamientos negativos y alimentan el temor. Lo que obtienes en el recorrido hacia tu meta son resultados que pueden ajustarse o no a tus expectativas y que siempre son ganancia en términos de experiencia y aprendizaje. El primer paso hacia un sueño es aceptar el cambio y flexibilizar tus ideas y expectativas. Tu mente debe cambiar primero, para que puedas dar la bienvenida a nuevas experiencias.

Es imprescindible moverse, salir de la inacción, dar un primer paso por pequeño que sea. Esta puede ser la parte más complicada para muchos, porque seguramente tienen demasiadas ideas, propuestas y planteamientos, pero no tienen muy claro por dónde deben empezar. En esta parte se evaporan muchos planes, porque es sencillo abrumarse ante una avalancha tan grande de información. La organización es clave, porque si no tienes un esquema claro de lo que quieres hacer, la mente divagará y si divaga, cualquier esfuerzo y energía se dispersa. El primer paso no debe ser algo necesariamente grande, pero si debe ser firme y tiene que estar seguido por un plan de acción.

Un ejercicio muy positivo es tomar una libreta y escribir claramente qué es lo que deseas hacer (abrir tu propio negocio, comenzar a dar clases de repostería, perder peso, cambiar un hábito, lo que sea) y a partir de allí escribir todo lo que necesitas para lograrlo. En este primer momento puedes escribirlo como vaya saliendo, de forma orgánica y natural. No te preocupes por el orden, deja volar tu creatividad, sólo pregúntate ¿qué necesito para lograr esto?

Una vez hayas terminado tu lluvia de ideas, comienza a hacer una lista en la que establezcas la prioridad o importancia de cada una de las cosas que necesitas. Puedes enumerarlas, distinguirlas con colores, como quieras. Una vez tengas listo esto, puedes reagruparlas comenzando con las que deben ser terminadas en primer lugar o que necesitas para poder hacer otras. Por ejemplo, si quieres un local comercial, necesitas encontrarlo, pagarlo (que puede implicar pedir créditos a un banco, por ejemplo), sacar permisos si es necesario, hacer las reformas que desees en su estructura y adquirir el mobiliario adecuado; todo en ese orden. De nada vale tener el mobiliario si no tienes el local.

Tu última lista será hecha cuando clasifiques esas tareas en diversos grupos o categorías (por ejemplo, asuntos legales, solicitudes bancarias, etc.) y por prioridades; lo ideal sería que cada tarea esté desmenuzada en otras más sencillas. De este modo tendrás claro el primer paso que debes dar y cuál será el siguiente. Parece algo complicado, y para muchas personas puede serlo, por lo que bien vale la pena invertir en algunas sesiones de coaching, pues contarás con el apoyo de profesionales que no harán el plan por ti, sino que te darán todas las herramientas necesarias para que puedas hacerlo por ti mismo, mientras te acompañan en el proceso.

Este primer plan siempre puede estar sujeto a cambios, pero te dará un norte definido, tareas específicas y objetivos pequeños que podrás alcanzar y cumplir a cabalidad; sin tener tiempo para dispersarte. Apenas cumplas un paso, lo demás vendrán de forma orgánica y natural, ya habrás echado a andar la máquina que te llevará hasta tu meta. Frente al miedo la única salida es moverte, siempre hacia adelante y con confianza; recuerda que todas las cosas buenas y hermosas de la vida se encuentran después del miedo.

Begoña Ramos

Experta en Crecimiento y Superación Personal.
Coaching. Trainer en PNL. Liderazgo
www.crecerinteriormente.com
Tlfs: 91 032 77 15  y  635 02 70 42


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