¿Qué es la Hipnosis?



La hipnosis es un estado de adormecimiento o ensoñación parecido al del sueño, en el que somos conscientes de lo que sucede, escuchamos los ruidos, podemos abrir los ojos y caminar. Decidimos qué decir, y podemos salir del estado hipnótico cuando queramos. Podemos recordar eventos olvidados, reprogramar conductas, potenciar recursos y facultades para aliviarnos y calmar dolores. Es la herramienta más rápida y eficaz de la psicología para tratar alteraciones de la salud emocional, ya que permite distraer al sujeto del problema para enfocarlo en la solución.

Nadie puede ser hipnotizado en contra de su voluntad. Durante la hipnosis el sujeto es dueño de sí mismo, y sólo hace aquello que quiere. A medida que el terapeuta le va solicitando que recuerde la causa de un determinado síntoma, percibe una sensación, imagen o pensamiento relacionado de alguna manera con el tema. Así, poco a poco, se le va llevando cada vez más profundo en el trance, procurando que no analice conscientemente lo que está diciendo.

Presenta resistencia a la hipnosis quien es muy racional, o está esperando “conectarse”, tiene ansiedad por saber en qué momento lo hipnotizan, o quiere que lo toquen mágicamente para dormirlo, y que se sienta nuevo cuando despierte: sin miedos, sin resentimientos y sano de todas sus dolencias y adicciones. También presenta dificultad quien tiene afán para viajar o asistir a un compromiso, o viene a la terapia acompañado de alguien en quien no confía sus secretos (cree que en trance hipnótico le pueden hacer decir algo que oculta).

Es casi imposible de hipnotizar un niño muy inquieto, un adulto de avanzada edad, y quien tiene un desorden o retardo mental, porque presenta mucha dispersión mental y el hipnoterapeuta no logra que se concentre en un tema específico. También ofrece resistencia quien es muy sumiso o está bajo los efectos del licor o alguna droga.

Nadie hace cosas en contra de sus principios morales. El sujeto tiene control sobre lo que tiene que ver con su código de ética y principios morales. Si hace algo inmoral bajo hipnosis, es porque también había la posibilidad de que lo hiciera en estado consciente. Lógicamente, el riesgo de algo indebido es menor cuando está acompañado por algún amigo o familiar durante el proceso.

Todas las personas pueden lograr un estado hipnótico, y algunas permiten modificar sus estados de conciencia para llegar a niveles muy profundos. En una segunda sesión el nivel de profundidad puede aumentar, a medida que la persona va tomando confianza al procedimiento y fluye con la inducción.

Al salir del trance se puede recordar todo, parcialmente o nada. Ello depende de varios factores, como las órdenes del hipnotizador y lo traumático de las vivencias.

Nadie se queda hipnotizado. Si el sujeto es abandonado en ese estado, el sueño hipnótico se convierte en natural y despierta normalmente poco tiempo después. La hipnosis como tal no tiene peligro. Lo que puede ocurrir es que al tratar de “despertar” rápidamente a un sujeto que está en un estado muy profundo, presente dificultad para hacerlo, tal y como le puede ocurrir a cualquiera en sueño fisiológico, cuando siente que quiere despertar y su cuerpo no le obedece. En algunos espectáculos se ha dado ese caso, y llaman a un médico, a los periodistas, al cura del pueblo, lo llevan a la clínica y después dicen que la hipnosis es peligrosa (y si el espectáculo fue en un colegio con niños, se puede presentar una histeria colectiva). En realidad, bastaba con esperar a que el trance pasase por sí mismo a sueño natural, o darle la orden de que, en 10 minutos, por ejemplo, “despertarás plácidamente”.

En la hipnosis que vemos en los espectáculosde teatro y televisión, parece que el hipnotizado está privado y a merced de lo que el hipnotizador le diga, pero eso es falso. El sujeto tiene control sobre lo que hace y dice. Mucho de lo que vemos está preparado. Por lo general, se le ha hipnotizado previamente y se le deja en su mente órdenes post-hipnóticas para que parezca que el hipnotizador tiene poderes, tal como para “dormirlo” rápidamente.

La hipnosis introspectiva tiene un fin sanador. En nuestro método empleamos técnicas de hipnosis del psiquiatra norteamericano Milton Erickson, además de dinámicas de perdón y espiritualidad. El paciente no puede quedar inconsciente durante el proceso, porque el terapeuta no puede perdonar por él a personas que no conoce, ni hacer cambios de conducta que éste no acepte. Tal estado fue llamado hipnosispor el médico escocés James Braiden 1843. Utilizó la raíz griega hypnos, que significa sueño, porque consideró que los sujetos se comportaban como dormidos. También se le llama estado alterado (modificado) de conciencia, trance, sofrología o PNL. Y a su aplicación terapéutica se le dice hipnoterapia, noesiterapia, etc.

REGRESIÓN HIPNÓTICA

En todo campo de la medicina, el médico le hace una regresión al paciente antes de recetarle cualquier cosa. Le pregunta, por ejemplo, cuánto tiempo hace que se fracturó, si ese mareo le había dado antes, cuándo fue la primera vez que sintió el dolor y qué estaba haciendo en ese momento, etc. La regresión hipnótica consiste en “regresar” al sujeto en el tiempo para que reviva o recuerde el origen de un conflicto o evento que lo marcó, tal como estar en el vientre de su madre. Si se le sugiere que vaya más allá, es posible que imagine otra identidad o supuesta vida pasada. Puede experimentar la sensación de estar consciente, aquí y ahora, mientras al mismo tiempo siente estar en otro lugar y otra época, con otro cuerpo, lo cual le permite comparar y entender el origen de sus traumas o enfermedades.

Están equivocados quienes piensan que en estado hipnótico se va a encender una pantalla mental en la que aparecerá la solución mágica de sus problemas mientras duermen plácidamente. En realidad, a medida que el hipnotizador le va diciendo que se ubique mentalmente en la primera causa que originó un determinado síntoma, el sujeto va gradualmente percibiendo una sensación, emoción, imagen o pensamiento relacionado de alguna manera con el tema que lo afecta.

Lo que imagina, vivencia o visualiza, puede ser algo real que aconteció, o un placebo psicológico, creación mental resultado de conflictos no resueltos, culpas o anhelos de la inconciencia. Ello se puede atribuir a herencia genética, registros akásicos, inconsciente colectivo, noosfera, telepatía, imaginarios o impresiones de lecturas o películas, pero se han dado casos en los que la información no corresponde a ninguno de los patrones anteriores, tal como hablar un idioma o dialecto de esa época (este fenómeno se llama xenoglosia), o decir que toda la familia murió en un accidente, hecho que rompe la cadena de descendencia genética y permite suponer que existe una memoria extra-cerebral.

QUÉ ES UNA TERAPIA POR REGRESIÓN

Conocer el origen de un problema, ayuda a resolverlo. La terapia por regresión es un tratamiento en el que se utiliza la hipnosis para que el paciente recuerde el momento en el que se originó la depresión, complejo, culpa, fobia, migraña, cáncer u otras dolencias a las que no se les encuentra causa por los métodos médicos convencionales, para luego motivarlo a que comprenda el motivo, perdone, acepte y reprograme su mente para generar el efecto contrario. Una técnica de abordaje que da muy buen resultado en este caso es el cambio de rol: actuar y pensar como el otro.

Imaginación y recuerdo son dos respuestas mentales del cerebro, y la única manera de saber si es lo uno o lo otro, es cuando la información se puede corroborar históricamente. Y eso estaría muy bien hacerlo cuando se trata de escribir un libro de historia, y no del desarrollo de una terapia, pues sería equivalente a decir que hay que tirar a la basura todos los placebos que tienen en los hospitales para sanar enfermos altamente sugestionables. Si el paciente está enfermo por un imaginario, entonces un imaginario también lo puede sanar.

Analizando una sesión de hipnosis regresiva como si fuese un procedimiento quirúrgico, el paciente nos llega con síntomas y nosotros procedemos a extirpar las causas hasta donde éste lo permita, utilizando la hipnosis como bisturí. Al terminar la intervención, ¿podemos garantizar que el paciente ya sanó? Si se tratara de una operación quirúrgica de verdad, el resultado no se sabría al salir del quirófano. Es necesario esperar el proceso de convalecencia o recuperación.

Analógicamente ocurre algo similar con la hipnoterapia regresiva. Ayudado por el terapeuta, el paciente remueve información emocional nociva durante la sesión, y llega a comprender que él puede tomar nuevas decisiones, perdonar y perdonarse. Va sustituyendo lo nocivo por una nueva programación positiva y beneficiosa para su salud mental. Esta nueva información necesita ser metabolizada, integrada y aceptada por su organismo, y este proceso toma un tiempo que depende de cada caso.

Durante la crisis curativa, proceso en el cual el paciente puede experimentar una sensación o sentimiento de vacío, de nostalgia, cansancio mental o físico, algunos se llegan a sentir “peor” que antes de la terapia. Pero estos síntomas son signo de que posiblemente se hizo un buen trabajo, que se tocaron y elaboraron aspectos muy importantes y profundos en la mente no-consciente del paciente. Normalmente esto se normaliza en unos días, dando paso al estado de salud buscado, al equilibrio natural bio-psico-emocional.

Después de una regresión hipnótica, un paciente analítico puede opinar que todo lo ha imaginado, que lo ha creado su mente. Pero a nivel no-consciente le hemos dado un recurso que puede ser muy importante en su sanación: Ayudarle a pensar diferente con respecto a sus problemas o dolencias.

Ha desarrollado una obra muy fecunda, la mayor parte de ella desinteresadamente, como quien cumple una misión. Ha creado y desarrollado multitud de recursos y los comparte generosamente sin guardarse nada, como pueden hacer solamente los grandes.

Aurelio Mejía
www.spaemocional.com


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