Kobido y la Reflexología Facial II



La cara, el espejo del cuerpo y del alma.
La diagnosis en Oriente

Hace mucho tiempo y antes de que existieran como método de diagnosis las analíticas, los rayos x y los escáneres de todo tipo existían métodos no invasivos que nos permitían determinar el estado de una persona, su salud, su carácter y los talentos que éstas tenían.

Cuando un terapeuta de alguna disciplina oriental holística evalúa los síntomas de su cliente o de su paciente, siempre utilizara unos conocimientos holísticos.

Estos nacen en la unidad de que esta persona tiene un cuerpo, una mente y un espíritu indivisible.

El cuerpo para el terapeuta de Kobido es la manifestación física del alma. El cuerpo y el alma no son divisibles es una unidad.

Si utilizásemos una simbología, diríamos que el cuerpo es el síntoma y el símbolo del espíritu.

Si queremos saber qué es la diagnosis oriental, debemos dejar de lado los viejos prejuicios, sentimientos de culpa y problemas para poder llegar al ser mas profundo y mas pleno.

El terapeuta tiene que saber leer en el libro mágico de cada persona, de cada alma, que hay detrás.

Hay que ver lo que hay debajo de la superficie, que se revela en el rostro, cuál es la verdad interior completa de cada uno.

El objetivo de Kobido es dejar aflorar, a través del masaje, nuestra naturaleza interior.

Sobre todo los aspectos en los cuales cada uno es más fuerte, está más evolucionado y tiene más dotes. Tenemos que desarrollar el aprecio profundo por nuestra propia persona.

Cuánto más conocemos nuestras fuerzas, nuestros talentos, más mejorará nuestra calidad de vida.

No debemos cambiar para ser felices, quizás sería mejor darnos cuenta de quienes somos en realidad.

Kobido o el masaje facial japonés o antiguo camino de la belleza, nos ayuda a tomar contacto con nuestro ser. Necesitamos conocer y cultivar lo que está bien en uno. Sabiendo esto tenemos en nuestras manos el camino de la felicidad.

Después de una sesión de tratamiento podemos apreciar cómo la agitación externa que traíamos con nosotros ha quedado muy, muy, muy atrás.

Estamos nosotros solos con nosotros mismos, rozando la esencia de la paz que tenemos en nuestro interior y ésta da paso al maravilloso efecto de Kobido, un lifting facial natural.

El terapeuta tan sólo ha despertado lo que hay en nuestro interior, esa belleza oculta.

El terapeuta tan sólo ha despertado lo que se esconde dentro de nosotros.

La gente suele tener visiones parciales de sí mismas. Siempre pensamos que existe algún fallo en nosotros por mejorar, algo tiene que cambiar para acceder a la felicidad.

Mi postura es diferente. Cada uno de nosotros es bueno y valioso.

El secreto es conocer y cultivar lo bueno que hay en nosotros mismos.

Cuando, en Kobido, hacemos un diagnóstico y vemos cuáles son las debilidades, vamos a utilizarlas como orientaciones.

Imaginemos que existe una debilidad en los intestinos.

Podríamos utilizarlo de dos maneras distintas, con una podríamos criticarnos y culpabilizarnos por los síntomas que tenemos o por el problema que nos causa, o por nuestra mala genética.

O bien por otro lado ayudar al conocimiento de que es esa parte la que necesitara mas cuidados y caricias, emocionalmente hablando.

Los 4 pilares del diagnostico Oriental en Kobido

Empecemos a conocer cuáles son los pilares en el diagnostico de Kobido a nivel particular y en Oriente de una manera general.

Todos los fenómenos de la naturaleza se componen de opuestos.

La paradoja se presenta en todas las cosas, estos opuestos también están presentes en nuestro masaje facial japonés.

La interacción de los opuestos en Kobido existen y son visibles.

Un ejemplo seria cuando nuestro rostro es alcanzado por la luz.

Por una parte se relatan ciertos rasgos y otras partes permanecen en la oscuridad.

Es un juego de luces y sombras que conforman una imagen determinada y única.

Es un ejemplo obvio pero creo que esclarecedor de la paradoja de los opuestos.

Sin esta paradoja no existiría el mundo físico.

Cada ser humano es un todo unificado con su cuerpo, su mente y su espíritu.

En Kobido trabajamos desde estos tres aspectos cuando la persona entra en contacto con nosotros.

Pongamos un ejemplo, cuando existe un síntoma físico éste siempre va acompañado de su correspondiente característica psicológica y espiritual.

Nosotros no podemos interactuar con el síntoma solamente, razonaremos psicológica y emocionalmente con la persona.

En Kobido podríamos limitarnos a realzar una serie de manipulaciones muy efectivas pero vamos mas allá, igual que en toda la medicina oriental, la razón es que lo físico es un síntoma de lo mental y espiritual.

El todo se puede ver en cualquiera de las parte. En cualquier parte del cuerpo podemos ver el funcionamiento del todo.

Al examinar el rostro podemos observar el estado de los sistemas digestivo, circulatorio, nervioso, del corazón, órganos sexuales, de los riñones, etc.…

Al igual que características personales, tendencias, talentos, fuerzas y debilidades.

Existen canales o circuitos de energía que recorren todo el cuerpo, que están organizados en meridianos que entrelazan en una red maravillosa, células y órganos con el resto de las partes del cuerpo.

En Kobido energetizamos todos estos canales consiguiendo que todas las partes interconectadas funcionen equilibradamente y al unísono.

Vamos a poner un ejemplo muy evidente de estos cuatro pilares maestros de la medicina oriental en el estudio de un síntoma que, muchas mujeres y hombres, advierten todos los días al mirarse el rostro en el espejo.

Las bolsas bajo los ojos

Este ejemplo y síntoma es de los más claros y llamativos dentro de la exploración que hacemos del rostro en Kobido.

Las bolsas que se observan justo bajo el ojo suele estar hinchada u oscura. Esta es una de las problemáticas más evidentes para la persona que viene a la consulta.

Existe según la sabiduría popular tanto en Oriente como Occidente la afirmación de que esa persona necesita dormir o bien descansar.

Este síntoma en el rostro se relaciona directamente con el estado de los riñones de la persona.

Es la parte del rostro que mayor contenido tiene de agua. La piel que recubre esta zona es muy fina y delgada y carece de glándulas sebáceas, lo cual la hace muy sensible a los cambios de contenido líquido en el cuerpo.

Podemos decir que los riñones son las grandes reservas de la energía de la persona.

Los riñones son almacenes del Ki o Chi, que distribuyen toda la energía por el cuerpo.

Estos purifican la sangre, y son los encargados de eliminar los desechos.

Si estos desechos no quedan eliminados, la energía vital de la persona irá decayendo, el síntoma más claro de agotamiento físico, mental y espiritual de la persona.

En Kobido realizamos una serie de maniobras y técnicas para poder movilizar estos líquidos con desechos hacia los canales de detoxificacion, ayudamos a recorrer el camino de estas toxinas hacia el sistema linfático y con ello conseguimos reequilibrar la armonía de los sistemas del cuerpo, que quedará plasmado en el aspecto final del rostro.

Kobido, o el camino antiguo de la belleza, ayudará a que la circulación de la energía discurra a través de todos los canales o meridianos energéticos, dejando que aflore a nuestro rostro nuestra salud interior


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