Amor Mágico y Almor



Me gusta el término “almor”, es decir “amor del alma”. Por el amor al cuerpo se puede llegar al amor del alma, pero por el amor del alma se llega al amor profundo e integral hacia la otra persona. La atracción es un fenómeno común e incluso, a lo largo de una sola jornada, te pueden atraer muchas personas. Incluso el enamoramiento, en mayor o menor grado o intensidad, también es un fenómeno bastante común; pero el verdadero amor, el que prevalece, es un amor del alma, profundo, a la par celular y anímico, que todo lo impregna, que siempre sobrevive. 

Hay personas que, al conocerlas, es más como si las reconociéramos. ¿Se reconocen las almas, los yoes profundos, los mensajes que se han quedado inscritos en las células? ¿Se reconocen los alientos, las miradas, los suspiros, las seguridades y las zozobras, los consuelos y desconsuelos?

Cuando surge una persona que re-conoces es como si todos los canales de comunicación se abrieran, como si las almas conectaran con una misma longitud de onda o frecuencia. Es casi un milagro y, en cualquier caso, un acontecimiento prodigioso. Bien es cierto que eso da mucho material para el romanticismo y la ensoñación amorosa. Yo mismo he escrito una novela de amor y reencarnación titulada “En Busca del amor mágico”. Es también la búsqueda del complementario, una búsqueda idealizada, a veces no exenta de cierta carga neurótica, por romántica que resulte. Es la búsqueda de la complementariedad del animus-anima. Y el caso es que la búsqueda del eterno femenino (o para las mujeres el eterno masculino) resulta apasionante, pero también puede terminar siendo alienante.

En los muy vastos espacios cósmicos no hay un alma gemela, sino varias. Pero es gemela la que se encuentra en una circunstancia dada y se vive, experimenta y profundiza como tal. El enamoramiento insufla una vitalidad extraordinaria. Cuando pasa, si el amor es verdadero, prevalecerá y no se esfumará. Enamorarse es mucho más fácil que amar. Hay quien se enamora muchas veces y no ama nunca. También se puede estar enamorado del amor. Hay personas que al primer golpe de vista nos dejan una huella indeleble y que cuando se van es como si nos robaran el alma. ¡Podríamos decir tantas cosas del amor iniciático y su mágico sendero hacia la Plenitud!. Casi es preferible callar, no mover la lengua para no profanar esa otra realidad. El yin en busca del yang y el yang en busca del yin para ascender al Tao y fundirse con él mismo. La alquimia interior del amor transmutando las cualidades de baja calidad (celos, afán de posesividad, exigencias o reproches) en cualidades de alta calidad (compasión, tolerancia, benevolencia, generosidad). Por el abrazo carnal se llega al abrazo de las almas. Hay incluso quien no necesita del abrazo carnal.

Considero el que llamo “amor mágico” como una instrumentalización iniciática del amor y de todas sus energías. Es un amor supracotidiano y con su aroma de mistérico. El amante exterior constela el amante interior. Hay quien puede prescindir del amante exterior y despertar dentro de sí a la mujer y al hombre y espiritualmente matrimoniarlos.

El amor iniciático debe ser un amor purificador y alquímico. Los lazos que crea son energéticos y jamás sociales. No impone otro compromiso que el del amor mismo. No sabe de leyes convencionales ni se somete a estúpidas e hipócritas reglas. No se basa en el instinto de reproducción, sino de creación. No es biológico, sino suprabiológico. La suya no es la erótica profana, sino la sagrada. Uno conecta o no conecta con esa corriente de amor mágico. No depende a veces ni siquiera con un acto de voluntad, sino más bien de una necesidad espiritual.

¿Existe una pasión predestinada o es una elucubración novelera? Hay una magia pasional, pero hay que saber desenvolverse con ella. La sexualidad abre un gran abanico. Desde la sexualidad sórdida, cutre, grotesca, a una sexualiad muy sutil, casi sublime y transtemporal. Igual que hay coleccionistas compulsivos de contactos sexuales y vulgares amantes, también hay grandes amadores.

Caminamos por la Vía Láctea, peregrinos en busca del Sentido, y a veces nos encontramos con almas gemelas y que al momento las re-conocemos. Otras veces, para nuestro infortunio o no las reconocemos o nos despiertan el veneno del apego y nos enajenan. Pero a final. si hay un Alma Cósmica, todos estamos contenidos en la misma y sino, somos una burbuja que se encuentra con otras burbujas, las amamos y nos aman, para después desvanecerse. ¿Acaso la ola no ha formado siempre parte del océano en el que surge y luego se disuelve?

Más allá del ego, el almor o amor del alma. Pero como declaraba Rumí, “cuando voy a escribir sobre el amor, se rompe la mina de mi lápiz”. El amor es indescriptible y, por tanto, ¿qué se puede decir sobre el almor? Guardar el noble silencio al respecto puede ser lo más prudente.

Ramiro Calle
www.ramirocalle.com


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