¡Por qué te quieres tan poco!



¿Por qué tanta gente tiene un trabajo que aborrece? ¿Por qué siguen con una pareja que no les apasiona? ¿Por qué tienen tantos traumas y creencias limitantes? Y sobre todo ¿por qué, con todo esto encima, no suelen hacer nada de nada?

Asumo que es porque estamos tan acostumbrados a hacerlo que ya no nos damos cuenta. Por eso he decidido hacer una lista de ejemplos. Así a priori todos pensamos que, más o menos, nos queremos dentro de “lo normal”. 

Quizás al ver la lista identifiques dónde podrías estar dándote mucho más amor.

Y es que, te quieres poco cada vez que:

√ No descansas lo suficiente.

√ Comes comida basura sin pensar en que eso que tomas va a formar parte de tu cuerpo (y sin plantearte que mereces algo mejor).

√ Persigues a alguien pidiendo amor o amistad sin darte cuenta que, antes, lo más importante es amarte y respetarte tú.

√ Dejas de hacer algo por el miedo al qué dirán, porque crees que ya eres muy mayor para eso o por si acaso te sale mal.

√ Te sientes culpable por tomarte tiempo para tirarte en el sofá y no hacer absolutamente nada de provecho.

√ Ves algo que está bien, tuyo o de otro, y no lo dices.

√ Acostumbras a preguntar más “¿por qué a me pasa esto a mí?” y menos “¿qué puedo aprender o hacer con esto ahora?”.

√ Niegas tu sexualidad ante tu familia, amigos o compañeros de trabajo para “encajar”.

√ En un restaurante te sirven un plato que no es el tuyo, está demasiado frío, tiene mala pinta o algún ingrediente que tú específicamente indicaste que no querías y te lo comes igual.

√ Los domingos por la tarde te duele la tripa porque al día siguiente no quieres ir a trabajar.

√ Dejas de jugar cuando tienes oportunidad.

√ Alguien te pregunta “¿qué te apetece?” y tú contestas “lo que tú quieras” sabiendo perfectamente qué prefieres, pero temiendo molestar con tus necesidades.

√ Te apetece hacer algo espontáneo y te cortas por miedo.

√ Pretendes que pase algo que mágicamente cambie tu vida y te haga feliz sin tener que poner nada de tu parte (ya sea que te toque la lotería o que aparezca alguien especial).

√ Te felicitan por algo y contestas “no es para tanto, podría estar mejor”.

√ Cuando nunca encuentras tiempo para ti, pero siempre lo hay para otros.

√ Te olvidas de que tu cuerpo necesita que lo mimes y lo cuides y no haces ningún tipo de deporte (el que sea).

√ Dejas que se te cuelen en la fila sin abrir la boca y defender tu sitio.

√ Tienes sexo sin ganas y lo haces por el otro.

√ Te ofreces a hacer algo que no te apetece lo más mínimo porque crees que es lo que se espera de ti y, cuando los demás aceptan que lo hagas, te enfadas contigo y con ellos.

√ Alguien te chantajea y cedes por miedo o por costumbre.

√ Cada vez que piensas que una posible pareja está fuera de tus posibilidades porque es demasiado buena persona, tiene demasiado atractivo o demasiado dinero.

√ Te sientes mal y vas a trabajar sin respetar a tu cuerpo y sus necesidades.

√ Tus vecinos montan fiestas de manera habitual sin dejarte descansar y no llamas a la policía municipal ejerciendo tus derechos.

√ Cada vez que vas a intervenir en una conversación y cortas tu impulso por pensar que normalmente los demás son más interesantes que tú.

√ Alguien que te importa dice algo que te duele y no se lo haces saber.

√ Evitas mirarte en el espejo cuando sales de la ducha.

√ Te dejas llevar por el papel de víctima centrando tu atención en todo lo que te falta y sin ver todo lo que tienes.

√ Echas a tus padres la culpa de cómo eres ahora sin ver que si ya tienes una edad te toca dejar de ser infantil y comportarte como un adulto haciéndote cargo de tus traumas y poniéndoles solución.

√ Decides vivir con dolor, ya sea físico o emocional, sin buscar una solución que te haga sentir mejor.

√ Te llamas idiota cuando te equivocas.

√ Dices “no puedo” sin haberlo si quiera intentado.

√ Te pones en todo lo peor que puede pasar sin pensar, ni un poquito, en todo lo bueno que puede ocurrir.

√ Renuncias a tener pareja para “no sufrir” sin ver todo lo que te pierdes.

√ Gastas de manera compulsiva sin preguntarte qué vacío estás llenando.

√ Ocultas tu corazón para que no te dañen y eso termina doliéndote a ti.

√ Haces suposiciones sobre lo que otros piensan de ti (habitualmente negativas) en lugar de preguntar.

√ Sientes que eres menos si lloras en público, confiesas tus miedos o te quedas sin palabras en una discusión.

 ·      Te cuentas la historia de que las buenas personas no pueden sentir ira, miedo o rencor hacia su familia.

√ Dejas que otro tome las decisiones importantes de tu vida para evitar equivocarte.

√ Das explicaciones a todo el mundo sobre todo lo que haces, para que nadie se pueda molestar.

√ Te cargas con los problemas de todo el mundo sin hacerte cargo de los tuyos y sin pedir ayuda cuando la necesitas.

Si al leer la lista has encontrado uno o varios ejemplos de lo que sueles hacer en tu vida ¡ánimo! ¡cámbialo! Hay muchas personas que podrán quererte en esta vida, pero la que más necesitas que te ame de corazón eres tú. Y, ya sabes, el amor se demuestra con hechos no solo con palabras bonitas. Así que te toca ponerte a ello ¡cuánto antes mejor para ti!

Raquel Rús – www.raquelrus.es
Profesora certificada de Eneagrama y EFT
Especialista en Psicología energética y Gestión emocional
raquelrus@hekay.es


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