Lección VII – Mediumnidad Psíquica – Trance y Arte Inspirado



 

El tema de hablar en trance lo hemos estudiado bastante a fondo en la lección sobre el Trance, aunque podemos destacar que cuando una persona habla en trance siempre se trata de una entidad espiritual que entra en el cuerpo del médium usando sus cuerdas vocales – (niños profetas).

Hace algunos años había varios niños profetas que visitaban iglesias y celebraban los servicios.

Las personas que estaban interesadas en oír a estas personas podían reconocer, sin duda alguna, que el niño estaba en trance. El guion muchas veces cambiaba totalmente y los niños usaban palabras y frases más allá de sus conocimientos.

Se dice que es más fácil utilizar palabras y frases familiares al médium, en otras palabras, la entidad espiritual puede captar en la mente del médium expresiones para las conocidas.

Arte Inspirado

El trance y el arte inspirado están muy relacionados, aunque una gran parte del arte inspirado, y con esto quiero decir hablar, cantar, escribir, dibujar, música, componer etc., se realiza por el médium sin estar en trance, aunque a veces existe esta condición.

Cuando escribimos o hablamos, debemos recordar que el pensamiento es el idioma de los distintos planos. Por lo tanto, es posible para un forastero, que desconoce nuestro idioma, impresionarnos con sus ideas que nosotros inconscientemente transformamos en nuestras propias palabras. Podemos aplicar esta misma ley al estado inconsciente.

El arte inspirado, depende en parte de la actividad de nuestra mente subconsciente y en parte de la ayuda que recibimos del mundo espiritual. Por ejemplo, al hablar delante de un público por primera vez, aunque estemos hablando en trance, hemos pensado anteriormente en lo que vamos a decir y hemos preparado nuestro discurso con antelación. Después confiamos en la ayuda y la inspiración que recibimos para ayudarnos en la elaboración de los apuntes que hemos preparado mentalmente. Al progresar, veremos que cada vez necesitaremos menos preparación, y después de un cierto tiempo seremos capaces de prescindir de todo ello, sabiéndonos solamente el título de nuestro discurso.

A veces, en la oración inspirada, podemos cerrar los ojos, y el discurso más o menos elocuente, fluirá de nuestra boca. Cuando avancemos más, permitiremos que sea el público el que elija los temas, y seremos capaces de hablar sobre ellos ampliamente y muchas veces con una profundidad de conocimiento y una belleza de estilo que no nos sorprenderá sólo a nosotros mismos, sino aún más a nuestros oyentes. Muchos de las mejores y más profundas temáticas y enseñanzas se han recibido de esta manera, y gran parte de la Filosofía Espiritual ha sido explicada de este modo. Sin embargo, no esperáis que esto ocurra tan rápidamente ni tampoco tan frecuentemente.

Esta circunstancia se aplica a todas las formas artísticas. La pintura o la composición de música, por ejemplo. Está claro que la mayoría de los artistas y músicos, especialmente los compositores, han, conscientemente o inconscientemente, atraído maestros o guías competentes en esas artes concretas.

En todo el trabajo inspirado, deberíamos entregarnos completamente a nuestros guías espirituales después de haber pedido su ayuda e intentar ser lo más receptivo posible. No esperéis a que bombardeen vuestras cabezas con impresiones antes de que vosotros hayáis expresado el deseo de que así sea, mantened preferentemente la actitud de un recipiente vacío, e imaginad un embudo encima de vuestra cabeza por donde entran ideas e impresiones de todo tipo. Al penetrar vuestra vida mental y psíquica, deberíais interpretarlas y expresarlas de la mejor manera que podáis.

Dra. Marilyn Rossner
www.iiihs.org

 

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