Energía y Vibración Viaje a la Conciencia Del Ser



Cuando empezamos los seres humanos a ser conscientes de nuestra realidad, hemos dejado atrás la época de formatear el ordenador en el desarrollo de nuestra personalidad (alrededor de los 4 años). 

La época de la pubertad y luego de la juventud, donde nos enfrentamos a la realidad sin la protección de nuestros padres, donde entramos en un mundo predatorial, donde emocionalmente vamos a reaccionar en el entorno de forma diferente cada ser humano, que va a ser una mezcla de ADN de nuestros padres, como hemos desarrollado nuestra personalidad (programa de ordenador), entrando en un mundo donde nos vamos a enganchar como si fuera un piloto automático a lo que no nos gusta y nos ha hecho daño enquistándose en el tiempo. 

Si lo analizamos veremos que nuestras reacciones (quitando las fobias) no son con las cosas, si no con los seres humanos, a nivel de familia, amigos, trabajo, vecinos, etc. sacando lo peor de nosotros. 

Si no aprendemos en el camino de la vida, enganchándonos a una forma de actuar que no está en equilibrio de nuestro presente (sacando la escopeta cargada como defensa) al no estar nuestra carreta llena de cambios para dejar espacio nuevo, pudiendo pasar por las cosas aprendiendo y tirando tantas veces de la cadena de la cisterna de nuestro ordenador, como veces reaccionamos en el entorno, para evitar que salgan nuestros miedos, inseguridades, tabúes, complejos, desvalorizaciones…. 

Si a esto añadimos la situación de un país donde los pilares básicos (política, educación, información, ciencia, religión), que son las instituciones que nos dan confianza, no están actuando para el bien común de los ciudadanos, va a repercutirnos en el estado de ánimo, afectando a la moral, donde el ser humano no va a saber que hacer (estudios, trabajo, creencias), siendo difícil tener voluntad para hacer las cosas al haber perdido la ilusión, motivación e intención de plasmar lo que siente para encontrar el equilibrio aprendiendo a ser humano, desde la consciencia en equilibrio del presente. 

La realidad es que para que algunas personas cambien tiene que llegar a un límite donde la gota que colma el vaso le haga reaccionar, empezando por ser conscientes de sus cosas (defectos) al ver la humildad en primera persona, para respetarse a sí mismo y a los demás, siendo inteligente para aprender en el transcurso de la vida de los obstáculos y reacciones en el camino, donde la labor de higiene mental más importante está en la huella que hemos dejado en nuestro pasado, recapitulando nuestro trayecto de vida hasta la fecha, en tres fases, una de los acontecimientos recientes, otra siguiendo en orden cronológico hasta la niñez donde podamos recordar, y otra para las reacciones del día a día, procurando observar minuciosamente cada detalle (personas, situaciones, colores, olores, lugares y el tipo de emoción). Veremos que cada vez que se pase por la fecha que se quedó enquistado nuestro pensamiento haciéndonos reaccionar, le iremos quitando hierro hasta liberarnos y comprender lo absurdo de nuestro reactivo. 

Otra forma de higiene de pensamiento es el acecho sobre nuestros actos, llevando una libreta con nosotros y apuntando con las personas que reaccionamos, comprobando cual es nuestra emoción (odio, rencor, celos, rabia, desvalorización, invasión del territorio) después qué pensamiento nos ha asaltado y veremos que cada vez nos conocemos un poquito más. 

Recordemos que tenemos que ser críticos con nosotros mismos en primer lugar, ya que el reactivo o persona que nos increpa no somatiza nada, somos nosotros los que reaccionamos, por lo tanto el problema si no somos conscientes lo llevamos encima, y se fraguó en una edad de aprendizaje. 

La última fase es la de conseguir madurar lo aprendido, donde nos hemos arropado de distintas técnicas de ayuda (como la recapitulación y el acecho) meditación, técnicas energéticas y vibracionales en este VIAJE A LA CONCIENCIA DEL SER para estar libres y desprendidos, pudiendo vivir el presente sin anticipaciones que nos crean ansiedad, ni vivir anclados en el pasado que nos genera angustia, dejando atrás las prisas, con la paciencia necesaria para llegar a la serenidad, estando libres y desprendidos. 

Una vez cumplida la misión de liberarnos de nuestra cárcel cerebral educacional, recuperando del baúl de los recuerdos la luz interior que nos permita cabalgar a lomos de los sueños nuevamente como cuando éramos niños, con ilusión renovada, motivación e intención del aquí y ahora, sabiendo que el último segundo cuenta. Recordemos que hay dos cosas que no podemos realizar en la vida, una es el ayer y otra es el mañana, y como todo está en movimiento y vibración, nuestros actos llevarían el sello de identidad de un presente en nuestra actuación, permitiendo en equilibrio conectar con la mente y así poder cumplir nuestro destino.

Escuela Gaia
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