Desarrollo de la Mediumnidad. Lección V: Trance



En nuestro estudio el trance se define como:
“Un estado en el cual el espíritu parece estar ausente del cuerpo o absorto en visiones; sensación temporal de suspensión y volición, mientras los pulmones y el corazón siguen trabajando.”

Estudiaremos los varios tipos de trance en algunos detalles porque es una de las fases previas a la mediumnidad y muchos estudiantes se sienten alarmados cuando empiezan a entrar en trance.

Hay muchos grados de trance, desde los estados más ligeros en los cuales casi no se diferencian del estado consciente, hasta los estados más profundos, en los cuales el médium es totalmente inconsciente de lo que pasa a su alrededor. Este tipo de trance sólo ocurre cuando una entidad espiritual toma el control del cuerpo del médium.

Muchos médiums y sensitivos pasan a través de un estado de trance tan ligero que sólo un experto podría detectarlo. Ahora, en muchos de estos casos, no queda ningún recuerdo del estado una vez terminado. En este semi trance que mis profesores llaman “Trance Parcial “y hablando desde una experiencia personal, el médium parece estar muy lejos – es consciente del hecho de que alguna entidad está usando su cuerpo, pero no tiene el poder de pararlo o provocarlo.

La catalepsia ocurre espontáneamente y puede ser inducida por el hipnotismo. A veces se confunde con la muerte. En la catalepsia el cuerpo es rígido, mientras en el trance ocurre raramente – siendo esta la principal distinción o evidencia externa entre los dos estados. No sabemos cuáles son los síntomas internos, aunque se hayan hecho varios intentos para explicarlos. El Dr. Franz Hartman dice:

“Parece no haber casi límite de tiempo en el cual una persona pueda permanecer en trance; pero la catalepsia es debida a alguna obstrucción en el mecanismo orgánico del cuerpo debido al agotamiento de la fuerza del sistema nervioso. La actividad vital empieza, cuanto antes sea eliminada la obstrucción o cuando la energía del sistema nervioso haya recuperado sus fuerzas. “

Nuestro estudio menciona a dos métodos de trance, primero, el auto inducido; segundo, el que es inducido por alguien ajeno, una entidad espírita o un hipnotizador. La diferencia entre los dos es, que cuando un hipnotizador pone a un sujeto bajo control hipnótico, el sujeto  sigue manteniendo un vínculo con el hipnotizador. El poder procede desde un ser vivo. Bajo hipnosis, una parte del fenómeno puede ser explicada por la actuación de mentes externas, pero los hipnotizadores enseguida descubren que, en la mayoría de los casos, ellos sólo liberan facultades ya latentes. El hipnotizador no la crea, simplemente las estimula.

En el trance mediúmnico, quien obra no es una persona viva sino muerta, y es un estado inducido por los poderes telepáticos de los espíritus. Es producido por las influencias desde el “otro lado”.

En el trance, creemos que hay un control gradual y fluctuante de la mente y del cuerpo del médium por parte del espíritu comunicante, y que, si uno se abandona o es “sacado” por la inteligencia invasora, esta última es capaz de tomar el control sobre el médium cada vez más eficazmente. Así como “dos cuerpos solidos no pueden estar en el mismo lugar al mismo tiempo”, así dos inteligencias espirituales no pueden ocupar y controlar el mismo cuerpo en el mismo momento.

Muchos médiums que dan mensajes inspirados o charlas desde un estrado, están en un estado de trance, y ha habido niños que han entrado en ese estado y han comunicado una enorme cantidad de información muy valiosa, desconocida a los adultos y que, de otra forma, no hubiesen podido saber.

En el método de control directo, el espíritu, aparentemente, saca el espíritu del médium de su cuerpo, y lo manipula como si fuera un instrumento, actuando directamente sobre el sistema nervioso, de la misma manera que nosotros actuamos sobre él en nuestra vida diaria.

El estado de trance inducido por guías espirituales competentes es frecuentemente previo al desarrollo de los poderes psíquicos. El control por parte del espíritu estimula las partes del cerebro y los organismos psíquicos, hasta entonces inutilizados, de una forma perfectamente sana y natural. Tal ejercicio produce el mismo efecto sobre el cuerpo psíquico o espiritual como cuando ejercitamos los músculos del cuerpo físico, con esto queremos decir que de esta manera se fortalecen.

El trance mediúmnico podría ser una “puerta abierta” a campos infinitos de conocimiento y experiencia. Relativamente pocos atraviesan ese umbral, manteniendo el total recuerdo de todo lo que ha ocurrido, ya que el cerebro físico atenúa la memoria espiritual y no poseemos ninguna analogía a través de la cual podamos explicar con palabras la experiencia psíquica. No todo el mundo puede pasar por esa puerta, aunque la gran mayoría puede vislumbrar los reinos místicos y darse cuenta de que “somos espíritu”. Las premisas para esta exploración son la adaptabilidad física y la calidad psíquica o del alma.

En estos estados, durante el desarrollo, se manifestarán, sin duda, muchos fenómenos peculiares y sorprendentes. Si vuestra mano escribe automáticamente, notareis que se volverá más o menos sensitiva. Si se produce el habla, como resultado del trance, puede ser sorprendente y coherente, o posiblemente incomprensible o incoherente. Si se desarrolla este último, podéis estar seguros de que hay algo que no funciona, y deberíais intentar descubrir cuál es la causa que lo crea y corregirlo si fuera posible. En este caso, como en otros, tenéis que ser cuidadosos y emplear vuestro propio juicio y vuestra discreción sobre los mensajes recibidos, y no aceptarlos como verdades absolutas, porque si lo hacéis, muy pronto os decepcionareis, especialmente al comienzo de vuestra mediumnidad, donde todo puede pareceros imperfecto y difícil.

Cuanto más claras las comunicaciones habladas, más acertado será el mensaje transmitido. Los mensajes que provienen de los que llamamos “médiums-aficionados” son fiables sólo después haber sido verificados.

Hay tres factores principales y muy fundamentales que se deben considerar:

  1. Vuestra salud mental y física tiene que ser apropiada. Si estáis agotados, exhaustos, o si estáis en baja forma, si tenéis una enfermedad, o estáis llenos de miedo, temores o dudas, o si la rabia o pensamientos similares están presentes en vuestro espíritu, puede complicar vuestro desarrollo y causar experiencias desagradables durante este proceso lento.
  2. Cuando estéis listos para rendiros a Dios, quien es la fuente, y cuando podáis aseguraos que tenéis a un grupo de espíritus guías dispuestos a ayudaros, os será de mucha ayuda. Un buen médium o clarividente podría, probablemente, confirmaros si este es el caso y cuál es la naturaleza de las inteligencias que están intentando comunicar y trabajar con vosotros. Cuando conozcáis a vuestros guías y maestros y tengáis perfecta confianza en ellos y sus habilidades, descubriréis que podréis entrar en trance tan fácilmente como dormiros.
  3. La quietud espiritual es esencial para el médium que quiera desarrollarse de manera simple y harmónica en una mediumnidad práctica y sensata. De esta manera, os sintonizareis con los grandes flujos cósmicos de la verdad y la sabiduría que fluyen aquí y allá por nuestro mundo y que provienen y se dirigen hacia la única fuente espiritual de amor, sabiduría e inteligencia. Una vez que estéis en armonía con este flujo, vuestro progreso, no sólo como médium sino como  sumo psíquico, estará asegurado.

Marilyn Rossner
www.iiihs.org


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