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Hay conductas, bloqueos, temores, ansiedad y otros problemas psicológicos y hasta físicos que parece que siempre han estado con nosotros. Nos sentimos incapaces de entenderlos, de saber de dónde vienen y muchísimo menos de superarlos. Es algo que está inscrito en nuestro interior, aunque no sabemos cómo ni por qué aprendimos a actuar de ese modo. Son problemas repetitivos, cíclicos, pero que puedes superar con rapidez con ayuda de la terapia regresiva.

Los aprendizajes de la infancia

El periodo crítico en la vida de cualquier ser humano es, sin lugar a dudas, la infancia. Popularmente se repite que los niños son una esponja, que su mente está absorbiendo constantemente lo que les rodea y aunque suene como un algo común, esto es completamente cierto. Es durante esta etapa en que el niño comienza a aprender cómo funciona el mundo, pero no lo hace desde la cognición de la realidad, sino que se relaciona con su entorno desde lo emocional, desde su experiencia personal, lo que siente y lo que vive.

Desde esta perspectiva, hay experiencias que pueden dejar huellas profundas en la psique de un individuo, y manifestarse luego, en la edad adulta a través de una conducta o un aspecto de la personalidad. Así como se adquieren destrezas y aprendizajes útiles, también se aprenden conductas que pueden ser molestas o inconvenientes. No hablamos necesariamente de grandes traumas, es decir, no hace falta haber sobrevivido a una catástrofe o a una infancia realmente difícil para haber acumulado una o varias experiencias que se convirtieron luego en una fobia o en una tendencia problemática.

Los niños no saben cómo gestionar ciertas vivencias, las toman de forma literal y completa, sin racionalizarlas. Es algo muy instintivo, emocional, así que no es de extrañar que muchos de estos traumas ocurran de forma inconsciente y que aún después de adultos seamos capaces de racionalizarlos. Por ejemplo, puedes sentir ansiedad o miedo ante determinado estímulo sin saber de dónde proviene, o podrías tener algún bloqueo personal y no entender por qué no puedes superarlo. Es en este punto donde entra en juego la terapia regresiva.

¿Por qué sirve la terapia regresiva?

La terapia regresiva es una forma de acceder a las memorias del individuo, de reencontrarse con el subconsciente, con esos eventos enterrados en la bruma de la memoria pero que siguen ejerciendo su influencia de forma tácita. A través de técnicas de inducción para conseguir una relajación adecuada, se busca alcanzar un estado de conexión con el inconsciente, en el que es posible buscar en los archivos más profundos de la memoria. Con la terapia de regresiones es posible revivir esas situaciones de la infancia, incluso del periodo de gestación, que pudieron haber afectado a nivel emocional y que se han convertido en la causa de problemas y comportamientos actuales. Incluso, se pueden llegar a trabajar bloqueos y experiencias de vidas pasadas.

La terapia regresiva no sólo busca revivir o recordar ese evento pasado, sino que el terapeuta será capaz de guiarte a través de la experiencia. No es sólo experimentar el trauma nuevamente y saber dónde proviene, sino que también lograrás gestionarlo de una forma diferente o podrás elaborar un cierre de ese proceso en caso de ser necesario. Este tipo de terapia es increíblemente poderosa, no sólo porque es una forma de trabajar conflictos internos sin resolver y traumas, sino que además es una forma de auto-conocimiento.

Por ejemplo, una persona puede sufrir de trastornos de ansiedad, fobias, ataques de pánico y hasta depresión desde hace tanto tiempo que piensa que eso es parte de quien es, de su personalidad, porque no consigue identificar algún evento que lo haya desencadenado y resulta que es producto de las emociones que su madre le transmitió durante el embarazo. También hay quienes no son capaces de comprometerse, de tener una relación estable y pueden ser conductas aprendidas desde la infancia. Descubrir esto en una regresión te ayudará a entender por qué actúas de determinada forma y, si lo deseas, puedes transformarlo por un enfoque más sano y positivo.

Resultados rápidos y efectivos

Con esta forma de terapia no necesitarás cientos de sesiones para ver resultado, porque se busca el momento raíz, donde se originó el problema y podrás trabajarlo directamente. Revivirás el momento, en detalle, podrás entender cómo y por qué te afectó pero también, gracias al apoyo del terapeuta, dispondrás de las herramientas para trabajar con esas emociones y disolver esos bloqueos, ya no tendrás la necesidad de reaccionar de ese modo ante ciertos estímulos, estarás libre de esas ataduras del pasado de forma eficiente.

Las terapias regresivas empoderan y liberan y te permiten entender quién eres y de dónde vienes, pero también te darán el poder de deshacer el trauma, de manejar esas vivencias de otra forma, de apropiarte de tu proceso, ya no desde la perspectiva de un niño que carece las herramientas y actúa desde el instinto y las emociones, sino como una persona que tiene las riendas de su vida y es capaz de hacer cambios reales y significativos.

La terapia regresiva te convierte en el dueño, en el artista y creador de tu propia existencia; pues te haces cargo de tu propio bienestar al tomar conciencia y trabajar los bloqueos y patrones nocivos que pueden tener repercusiones negativas en tu vida. Asimismo, esta terapia te otorgará nuevas herramientas para que logres reestructurar tus creencias, transformar esos bloqueos en posibilidades.

Hay herramientas excelentes, dentro de la terapia, como trabajar con tu niño interior. Los anclajes son otro recurso eficiente para potenciar el trabajo con el inconsciente y lograr la transmutación de antiguos patrones de pensamiento. Del mismo modo también es posible realizar un trabajo con afirmaciones. En definitiva es una técnica muy completa que nos permite seguir avanzando en nuestro camino evolutivo.

Begoña Ramos
Experta en Crecimiento y Superación Personal.
Tlf. 91 032 77 15  y 635 02 70 42
www.centroreikiesluz.com

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