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Hablamos de Tai Chi, y enseguida aparece en nuestra cabeza  el símbolo, en el cual se vislumbra, sin dificultad, una imagen de Movimiento Fluido que transmite Armonía. Si entendemos el concepto de Armonía, va más lejos, incluso trasciende el de Equilibrio que, habitualmente manejamos, podremos llegar a entender que ésta, la Armonía, depende de absolutamente todas las partes  de un conjunto, que puede ser entendido desde el más grande, el Universo, por ejemplo, pasando por las galaxias, por nuestro sistema solar, por un planeta como la Tierra, un ecosistema, una comunidad humana, un cuerpo humano, una de las células de ese cuerpo, cada uno de los orgánulos que componen una célula, cada una de las moléculas que componen cada uno de esos orgánulos…  y así podríamos seguir hacia lo pequeño de forma infinita, los límites sólo están en nuestro conocimiento.Entendiendo lo anterior, y sabiendo que el Universo es “bastante más viejo” que la raza humana, tal como la conocemos hoy día, es fácil llegar a la conclusión de que el hecho de que el ser humano haya ideado la simbología, no supone que su significado nace en ese momento.

Dicho esto, a los practicantes de Tai Chi, no debe limitarnos el hecho de que tal nombre naciera en un determinado momento de la historia, en un lugar concreto de la Tierra, y fuera utilizado  para una actividad en concreto. Es decir, la Práctica de Tai Chi nos enseña a encontrar el Equilibrio y Armonía en todas las facetas de la Vida, ya que la Vida podríamos considerarla uno de aquellos conjuntos citados al principio; y dentro del cual se encuentran, desde la Salud íntegra de nuestro cuerpo físico, la alimentación, relaciones personales, laborales o de cualquier otra índole, vida espiritual, etc., sin por ello olvidar esas pequeñas facetas que se enumeran habitualmente y que estrechan infinitamente la amplitud de la Práctica, como son la defensa personal, la terapéutica enfocada hacia algunas patologías, la meditativa, etc.

La Práctica entonces nos permite Caminar, hacia una Armonía, una Salud, que, por cierto, son palabras casi equivalentes, que dependiendo en gran medida de la Constancia y Perseverancia con que la realicemos, nos permitirá incluirlas en todos los ámbitos de nuestra Vida,

¿Cómo enfocamos entonces la Práctica? Con unas premisas fundamentales, “Todo movimiento realizado ha de tener  Sentido” y “Ser Sincero consigo mismo”. Estas son premisas aplicadas a movimientos sencillos que te permiten SENTIR con mucha claridad, te permiten evolucionar de forma que te satisface, te llena interiormente, además de facilitarte la integración de las habilidades propias del Arte del Tai Chi.

La sistemática o método, transmitido por el Maestro Tung  Kuan Yen, recoge los Fundamentos tradicionales de la Práctica del Tai Chi Chuan junto a la gran amplitud que supone el no practicar limitados a una forma o estilo, sino recoger en el método, los elementos comunes a todos ellos, es decir, aquellos elementos que lo conceptúan como Arte Interno, EL SENTIDO INTERNO.

Siguiendo con lo concreto, ese SENTIDO INTERNO, se desarrolla a través de lo que el Maestro ha llamado Los 4 Fundamentos, que se despliegan desde la Meditación, pasando por la Flexibilidad, la Respiración, hasta el  Movimiento Estático.

Llevados cada uno de ellos a la idea de Tai Chi, con la Meditación, básicamente aprendes a observarte interiormente en relación con el exterior, con el fin de Unificarlos; la Flexibilidad te permite la Adaptación a cualquier fuerza o energía con la que te relaciones; la Respiración te da energía y te enseña a expandirla de forma equilibrada desde tu Centro; y por último el Movimiento Estático, con el que puedes percibir si la energía, el QI, circula por el cuerpo físico con fluidez, esto es interesante notarlo previamente al movimiento para evitar los bloqueos energéticos, tensiones y lesiones.

Con estos 4 Fundamentos encontramos el SENTIDO INTERNO, no sólo del llamado Arte Marcial, sino de cualquier otra circunstancia que te toque vivir. En definitiva todo aquello con lo que nos toca relacionarnos es energía con la que podemos convivir en Armonía o por el contrario, como nos enseñan en esta cultura, luchar y generar tensiones y desequilibrios, enfermedades y sufrimientos.

Ya con ese SENTIDO INTERNO, desplegamos ligeramente la Práctica hacia diferentes movimientos y desplazamientos llamados los 5 Pasos y las 8 Fuerzas, es decir, las llamadas 13 bases del Tai chi, la semilla de todas las Formas  o estilos conocidos hasta el momento. Desarrollándolas aún más íntegramente con la Práctica entre compañeros, donde ya se aprende a escucharse y escuchar la energía, tanto propia como de las personas que nos rodean, y acorde a lo percibido actuar en pro del Equilibrio y  Armonía.

Nos consta que el ser humano es un diseño de Armonía y Salud, tal como lo es el Universo en el que habita. Para retornar a este diseño, sólo ha de retomar las referencias adecuadas; las que nos muestra cotidianamente la Naturaleza, la Vida, el Universo en todas sus manifestaciones, sólo ha de CULTIVAR la SEMILLA DE TRANSFORMACIÓN que hay dentro de sí mismo.

Juan Luis Marcos Sierra
Acupuntor y Profesor Wu Xiang Tai Chi Chuan
Próximos retiros en La Hospedería del Silencio
www.hospederiadelsilencio.com
www.ecocentro.es

Tags : sentido internotai chitransformación

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