close

El título de este artículo es un homenaje a nuestros hijos, a los niños. Es una frase que me vino estando con mi hijo pequeño. Tiene ahora 16 años y cuando que era pequeño se pasaba la vida diciendo:

– ¡Mamá mira cómo cojo la pelota!… ¡Mira mamá, mira lo que hago!,..¡Mira mamá, mira que bien que salto! ¡Mamá mira,… mira como dibujo!

Mi hijo me instaba continuamente a que lo mirara. No podía hacer mis cosas, porque cada minuto había algo que tenía que mirar. Una tarde estaba riéndome de eso con un amigo y me vino la frase:

”Me miras luego existo”

No me pedía que mirara tanto los dibujos como a él dibujando, corriendo, saltando, jugando con la pelota, comiendo…no tanto sus actos como su hacer.

Y esto es lo que le pasa a los niños, necesitan ser mirados atendidos necesitan ese contacto. A través de él es como si tomaran cuerpo.

Pensé que mi hijo no sólo se nutría de mis miradas, las necesitaba para ir tomando cuerpo, y nunca mejor dicho: mi mirada le daba un lugar, le confirmaba su realidad, su identidad. Es como si en cada mirada uno se va densificando y materializando dentro de un mar de infinitas posibilidades.

Quizá la existencia está, pero se necesita de un RECONOCIMIENTO, para que tenga un lugar, una existencia consensuada.

No quiero abrir ninguna discusión con Descartes, el filósofo autor de la famosa frase: “Pienso, luego éxito”. No se lo voy a refutar, es más creo que las dos sentencias son ciertas, al igual que “Siento, luego existo”. En este artículo quiero compartir algunas de las ideas de pensadores y literatos, investigadores de la física cuántica que dan luz a este fenómeno sobre el mirar, que de una forma tan evidente se muestra en las Constelaciones Familiares. Abrir o estimular un espacio de reflexión para que podamos tomar conciencia de cómo miramos y qué miramos cuando lo hacemos.

El trabajo de Bert Hellinger nos da claves para conocer los efectos de una mirada inclusiva o excluyente. Que lo que miramos y lo que no miramos está determinando nuestros resultados: éxito o fracaso en nuestras relaciones personales, trabajos, equipos, empresas, proyectos, en definitiva, en nuestra vida.

Quiero mostrar cómo muchos de los problemas que nos plantea la vida (depresión, ansiedad, falta de fuerza, crisis de vida, fracaso, confusión, falta de dirección, conflictos de relación entre compañeros, …etc.), tienen en la base la EXCLUSIÓNES, la mirada que rechaza, que juzga, la falta de reconocimiento y de esta manera, un alejamiento y desconexión de los elementos que forman parte del sistema.

Por otro lado, también cabe decir que tomar conciencia de los efectos de estas desconexiones, nos permite encontrar las soluciones que nos dirigen a RECONOCERNOS COMO SISTEMA   en el que cada elemento es indispensable, tiene un lugar y una función a respetar y esto, a su vez incide en todo el conjunto. Cambiamos teorías, protocolos, técnicas de comunicación…etc. por algo como el RESPETO, RECONOCIMIENTO, AGRADECIMIENTO, AMOR, palabras que habían entrado en desuso. LA MIRADA QUE INCLUYE A TODAS LAS PARTES, COMO CAMINO DE SOLUCIÓN.

EL PODER DE LA MIRADA

Hace unos años vi un documental espeluznante en TV sobre el trato a los bebes en unos orfanatos de China. Los bebes estaban sentados todo el tiempo, se les daba de comer y de beber, pero no eran mirados como personas, se les trataba como animales. Los cuidadores no les dieron el estatus de personas y eran niños que no pudieron desarrollarse con normalidad. Algunos se idiotizaban, otros se psicotizaban, y la mayoría vivía poco tiempo. Era desolador y revelador a la vez:

No es suficiente con cubrir las necesidades biológicas, el ser humano, tiene otras necesidades también básicas para convertirse en persona.

A través de nuestra mirada los estamos anclando a este mundo, a este nivel de existencia. También el sentido de identidad y la personalidad va corporeizándose a lo largo del tiempo, gracias a nuestra mirada.

El filósofo irlandés del s. XVIII, Berkeley decía: “Ser es ser percibido”

Y es cierto que nos relacionamos y reaccionamos, más que a lo que vivimos, a la imagen que tenemos de ello.

¿Ver para creer o creer para ver?

Una de las cosas que más impacto causó en mí, viendo a Bert Hellinger trabajar, era la importancia que tiene el mirar lo no mirado, lo ignorado, excluido.

Bert decía y sigue diciendo todo el tiempo:

– “mírale”, dónde está mirando?… No le miras,… mira más allá,…mírale a los ojos…”

Ahí descubrí cómo al mirar las personas nos abrimos a otra dimensión, se da un espacio de sanación, de reconciliación, donde las ideas, o las palabras dejan de tener peso, y se da una conexión desde el corazón de uno al corazón del otro, donde lo separado se une.

Parece ser que la función de la mente es diseccionar, analizar, clasificar, separar y, que los ojos del corazón unifican.

EXPERIMENTOS CUÁNTICOS:

En la película “Y tú qué sabes? en el experimento de la doble ranura se muestra lo siguiente:

Las partículas y fotones tienen un comportamiento, pero cuando aparece un observador, los fotones se transforman en partículas, la energía se concreta en materia

La realidad está compuesta por partículas y fotones, es decir materia y energía. Los fotones representan la posibilidad no manifestada, no concretada en partícula. Así la física cuántica nos habla de universos posibles simultáneos, de realidades en posibilidad que se concretan cuando UN OBSERVADOR, UN OJO LAS MIRA.

Estas investigaciones científicas van avalando las evidencias que desde el trabajo en Constelaciones vivimos día a día: el poder de nuestra mirada. Con ella podemos ratificar ó excluir lo que se ha dado.

Gregg Braden en su libro “La Matriz Divina” nos demuestra cómo realmente no somos simples observadores de un mundo exterior independiente de nosotros, sino que el mero hecho de observar ya altera la realidad observada, y también muestra cómo nuestras emociones pueden cambiar la realidad. De esta manera no se trata sólo de mirar, y de qué miramos, también de cómo miramos.

“No somos observadores, somos participantes”
​La Matriz Divina. Gregg B.

Las Constelaciones Familiares trabajan precisamente con imágenes; imágenes de lo profundo, de lo oculto e inconsciente. El ver esta realidad tiene un efecto en la persona en su totalidad: la mente, las emociones, el cuerpo, todo se modifica en consonancia con las comprensiones sobre los enredos y el trasfondo amoroso que existe en todos. De pronto muchas ideas y creencias, muchas interpretaciones sobre las situaciones de mi vida se re significan y adquieren nuevas dimensiones más en sintonía con el fluir en la vida. Una mirada que incluye a todo y a todos permite desbloquear el movimiento amoroso.

Bert Hellinger en sus últimos cursos, no trabaja tanto con representantes y hace muchas visualizaciones. Es suficiente para la sanación, trascender las imágenes internas que nos bloquean. Nos conecta, por ejemplo con la madre, más allá de nuestras imágenes internas sobre ella y sobre lo que hizo, para que de alguna manera podamos resonar con lo profundo y esencial de nuestra existencia y más allá de los hechos y de las cualidades de ella y de su destino.

La idea es que el hombre podrá avanzar en su evolución si trabaja imágenes que superen la dualidad de lo que es bueno y es malo. Más allá del juicio que excluye a los que no entran dentro de unos parámetros.

Como dijo San Mateo:

“Porque El hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos” Mateo 5-44.

La idea de Conciencia familiar ha sido una de las grandes aportaciones de Bert Hellinger:

La Conciencia es un órgano interno que nos guía en relación a nuestra pertenencia al sistema, nos avisa de si estamos poniendo o no en riesgo nuestra pertenencia al grupo familiar o social.

La conciencia nos ata al grupo importante para nuestra supervivencia, independientemente de cuáles sean las condiciones que éste nos imponga (en una familia de ladrones, para pertenecer tendría que robar, en una familia católica, ser católica; en una familia de racistas, ser racista…en una familia con culto al sacrificio, ser sacrificada…etc.)

Cuando nuestro derecho a la pertenencia, nuestra vinculación se pone en peligro, se vive como una CULPA, y entra el miedo a la EXCLUSIÓN, PÉRDIDA O EXPULSIÓN.

En la novela “el Clan del Oso Cavernario”, de Jean M. Auel, Ayla, la protagonista, es una mujer que perdió a su madre en un terremoto y es adoptada por una tribu de Neandertales que están en un nivel evolutivo inferior al de la protagonista.

En un momento de la historia, utiliza el arma para salvar a un niño del clan matando a un animal con su honda. A pesar de salvar la vida de un niño, es descubierta en el incumplimiento de una norma del clan y condenada al peor castigo que se le infringe a una persona: La maldición de la muerte temporal, que no es otra cosa que DEJAR DE VERLA, la exclusión. A partir de esa maldición aunque sigue viva, el clan deja de verla, de reconocer su existencia, ni la miran ni la oyen, es el exilio en la vida de la comunidad. Se le condena a vivir como una muerta.

Bert Hellinger, a través de sus experiencias se dio cuenta que la necesidad de pertenencia es básica en el ser humano, y que la EXCLUSIÓN no se permite.

Al igual que está la conciencia familiar que separa y excluye aquello que no cumple con las normas familiares o del grupo, existe   en otro nivel superior, el del Alma, otra instancia, un órgano inconsciente en las familias y grupos que vela por ello, por la INCLUSIÓN, para que se pueda respetar que todo lo que ha sido es y tiene un lugar. Cuando no se respeta un lugar, se excluye a alguien, en adelante aparecerá alguien que mire eso y quiera compensar con su sacrificio.

LA EDUCACIÓN DE LA MIRADA

Bert Hellinger, nos ha aportado muchas cosas y una de ellas es recordarnos que pertenecemos a una tribu, que venimos de ella y que, como nuestros antepasados sabían, sus historias son las nuestras. Pertenecemos a una COMUNIDAD DE DESTINOS.

Tener en cuenta esta nueva perspectiva está ayudando mucho, desbloqueando y abriendo puertas a callejones sin salida en numerosos ámbitos, la psicoterapia, la medicina, la educación, la salud, las organizaciones…etc.

Del cómo de nuestras miradas depende nuestra realidad: nuestros problemas y nuestras soluciones.

Pues tal como dijo Einstein:

“la solución han de surgir de un nivel superior al del problema “

La mirada sistémica nos permite ver que las cosas que nos ocurren, nosotros, nuestros hijos, nuestras actitudes, nuestros logros y fracasos son el resultado de un conjunto de relaciones. Y que si no miramos ese conjunto, nos perdemos. Podemos querer curar un árbol que está mal inyectando vitaminas, o pesticidas…pero si no miramos el contexto quizá perdamos de vista que esa no es la solución, pues a lo mejor ese árbol está enfermo porque hemos aniquilado el bichito que se comía a la cochinilla que está enfermando el árbol.

En nuestro instituto llevamos 15 años impartiendo Formaciones en Constelaciones Familiares. Ofrecemos una capacitación para utilizar la herramienta en cualquier profesión que tenga que ver con personas y equipos…etc. (Médicos, Psicólogos, Trabajadores sociales, Empresarios, Educadores, Gestores de equipos….etc; con la constancia de que, además, se da un profundo proceso de trasformación en la persona, ubicación y ordenamiento interno que se refleja en una capacidad mayor de estar presente y disponible para la propia vida.

Inicio de la próxima Formación en Febrero 2016.

Griselda Casado Salmerón
Directora y Fundadora de Ésser Institut. Psicóloga, terapeuta Gestalt, Hipnoterapeuta y Didacta en Constelaciones familiares.
http://www.esserinstitut.es

Tags : futurovisión natural

Leave a Response