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Tómate unos minutos para contestarte. ¿Qué es para ti la felicidad?

Vamos a comenzar hablando sobre ella, la felicidad, adentrándonos en sus bonitos caminos, ya que hay ocasiones en las que los conocemos, pero por una cosa u otra no hemos entrado a observar toda su belleza. Quizás porque en un principio pensábamos que estábamos ya allí, pero que no es como esperábamos, o porque hemos sentido miedo, o no nos hemos sentido preparados, incluso pensando que la felicidad es sólo para unos pocos, llevando la culpa, el odio o la tristeza.

Pero… ¿quieres que te cuente un secreto? La felicidad está en tus manos.

Un día leí: “te pasas la vida buscando la felicidad, y ella no se ha marchado de tu lado”. Y así es… no se ha marchado de tu lado, está ahí contigo. Tal vez, haya algo que te impida verla. Un muro, por ejemplo. Un muro que quizás has creado tú con la ayuda de tu alrededor. Un muro de emociones, creencias, pensamientos…

Y te preguntarás, ¿qué tiene de bueno haber creado este muro? Pues que en un momento de tu vida probablemente te sirvió para solucionar algo, para estar o sentirte más seguro o segura. Y que al igual que has sido tú el o la que lo ha creado, ahora tienes en tus manos el poder de tirar ese muro, de avanzar hacia la felicidad, y hacia tus objetivos.

Hace algún tiempo, yo me encontraba inmersa en una depresión, y de repente, llegó a mis manos un libro maravilloso, el cual nos habla de los secretos de la felicidad. ¡En qué buen momento nos llegan las cosas! Esta vida no deja de sorprenderme.

Si le preguntamos a las personas ¿Qué es lo que más deseas en el mundo? Probablemente muchas de ellas te respondan que desean ser felices. ¿Es éste tu caso? ¿Quizás ya te sienes feliz, pero crees que lo puedes ser más? Y por último la más interesante ¿Por qué si tanta gente quiere ser feliz y busca esa felicidad, no lo es? ¿Tal vez la respuesta es porque buscamos en el lugar equivocado? ¿Quizás sea ese muro el que no nos deja ir en la dirección correcta? ¿O buscamos en lugares mas complicados de lo que es realmente?

Yo me he visto en esa situación, de buscar una solución a algo, y buscar lo más complicado. Y cuando llega el momento en el que te “rindes” a hacer lo más sencillo… ¡eureka!

Yo creo firmemente que todos, y digo todos, podemos ser felices. Pero… ¿Cuál es tu creencia acerca de la felicidad? Tómate todo el tiempo que necesites para contestar esta pregunta de la manera más honesta posible.

Te contaré un cuento…

Hace un tiempo, una chica, decidió construir un barco para poder salir a navegar, ya que sentía unas ganas inmensas de conocer todo aquello de lo que le habían hablado. Esas montañas enormes que llegaban hasta los cielos; unos lugares inmensos, llenos de arena a los que llamaban desiertos, y en los cuales, había unos lagos donde crecía la vida de la manera más bella; selvas en las que podías encontrar animales que jamás podrías imaginar, y flores llenas de color, ¡incluso gigantescas! ¡¡Y hasta lugares de hielo!!

Pensar en todo aquello le ponía el corazón a mil. Tenía que ver todo aquello con sus propios ojos. Con lo que se puso manos a la obra con la construcción del barco. Durante un tiempo estuvo construyendo su embarcación, en las que en algunos momentos la alegría y la excitación se apoderaban de ella, mientas que en otros momentos, aparecían dudas… ¡¡incluso miedo!! Pero ella se decía a si misma… “¡De ninguna manera el miedo va a frenar mis ganas de salir a delante!”

Con lo que en poco tiempo, comenzó su esperado viaje a través de los mares. Al principio las cosas fueron fantásticas, el tiempo era inmejorable, las mareas le ayudaban en su travesía, incluso parecía que los peces y delfines salían a saludarle cada amanecer. “¡Qué afortunada soy!” Pensó.

Pero uno de los días, parecía que el viento comenzó a soplar más fuerte, incluso amenazaba tormenta. “Ay Dios mío, parece que la suerte se está comenzando a desvanecer…” se dijo a sí misma al ver que cada vez la situación era peor.

Al no saber qué hacer con el viento y la tempestad, una de las velas se le rompió, y parecía que el barco había perdido su rumbo. Pero aquella chica, más allá de resignarse a su “suerte”, decidió que algo podría hacer, y dejar de resignarse y quejarse por su “mala suerte”. Comenzó a observar cual era el lugar de donde venía el viento, y poco a poco aprendió a poner las velas de la forma exacta. Orientadas hacia el lugar correcto, ni tan tensas ni tan flojas, en un paso intermedio. Y cuál fue su sorpresa, que comenzó a avanzar incluso con más rapidez que antes. Aún estaba asustada porque no sabía dónde estaba, no sabía dónde llegaría… Pero decidió coger el timón, y hacer caso a su intuición, “tomar las riendas de su barco”. 

Hasta que uno de los días, al despertarse avistó tierra firme. ¡Qué maravilla! Por fin había llegado a su meta, sin rendirse, tomando el timón y arriando las velas, superando las adversidades que se le habían presentado, las tormentas, los vientos, las mareas…

¿Qué te sugiere este cuento? Es muy parecido a nuestras vidas, ¿verdad? Hay momentos en los que la felicidad aparentemente es “fácil”, “todo va bien”; pero hay otros momentos en ella en los que aparecen las tormentas, los vientos, la tempestad… Y nosotros tenemos dos opciones:

  • Quedarnos lamentándonos de la mala suerte que tenemos, de lo que nos ha tocado vivir.
  • Decidir tomar el timón de tu vida, arriar las velas, y decidir hacia dónde quieres ir y cómo te quieres sentir.

¿Qué opción eliges tu?

Hay una frase maravillosa de Milton: “La desgracia no es ser ciego, sino no ser capaz de aceptar la ceguera”

Quizás haya alguna situación que se nos escape de las manos, pero si no la aceptamos, no vamos a poder transformarla, o sacarle todo el jugo que puede haber dentro de ella. Y he de aclarar, que al decir aceptar no quiero decir resignarse. Quiero decir que acepto la situación que acontece y a partir de ahí, puedo sacarle el máximo partido, puedo transformarla, puedo ir hacia donde yo lo decida.

¿Qué es lo que sueles hacer tú? ¿Aceptas la situación o por el contrario intentas luchar, desde la no aceptación? Quizás, ¿te resignas? Me gustaría que te tomaras tu tiempo para contestar estas preguntas.

Una de las cosas que leí y me encantó es que LA FELICIDAD SE CREA. He de confesar que ¡me encanta esta idea! Y que por supuesto creo firmemente en ella.

Disponemos de diversas herramientas como puede ser la meditación, EFT (Técnicas de Liberación Emocional), la Hipnosis, PNL, Terapia Regresiva, Coaching… un sinfín de maneras de crear la vida que mereces, la vida que deseas. De darte permiso para vaciar la mochila que en ocasiones nos pesa mucho, para poder zarpar en tu velero y disfrutar de un viaje lleno de aventuras y conocimiento.

Próximos seminarios en La Hospedería del Silencio
www.hospederiadelsilencio.com

Miriam Simón
Recorre tu Camino Interior

Tags : felicidad;

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