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Kobido y la diagnosis oriental
Los límites de Kobido

Kobido es la primera técnica terapéutica-estética del mundo, porque aparte de la técnica sutil del tratamiento de recolocación de la musculatura facial y el drenaje de toxinas por los canales linfáticos, va mucho más allá.

Kobido es una técnica multireflexologica que, aunque en un principio busquemos un efecto claramente estético y rejuvenecedor consigue mejorar ampliamente nuestras expectativas.

El tratamiento reflexológico tiene un efecto antiinflamatorio natural en muchos de los órganos del cuerpo, pero son las repeticiones del tratamiento los que van consolidando los resultados hasta conseguir que la facultad natural de auto curación del cuerpo se manifieste.

¿Qué hay detrás de Kobido?

Detrás de Kobido existen unos esquemas de reflexión y una serie de técnicas de estimulación que aseguran un tratamiento completo.

Kobido, como terapia facial de medicina alternativa que no recurre a ningún tipo de medicamentos, obtiene resultados en el campo de las problemáticas nerviosas, de la circulación sanguínea y de las secreciones internas. Es importante entender que los esquemas de reflexión no tienen un enlace directo con la zona física o el órgano, como toda técnica reflexológica tiene esta correspondencia en el cerebro.

Al tratarse el rostro de una zona más cercana al cerebro es altamente efectiva. Cuando estimulamos una zona del rostro se activará en el cerebro un proceso de autorregulación.

En Kobido el masaje suave y sutil que recibimos va pasando por una serie de puntos interconectados que devuelven el equilibrio vital.

Por ejemplo: existen zonas muy cercanas en el rostro que están separadas a tan solo milímetros unas de otras como son las triadas o triangulaciones de hígado, bazo, estómago o corazón.

Kobido estimula de una manera suave todos estos puntos, y la repetición de las manipulaciones como dijimos anteriormente será lo que siga activando el proceso de autorregulación interno, lo que tendrá, por supuesto, una recompensa a nivel estético.

Un rostro relajado y henchido de una nueva energía que recupera los rasgos anteriores al paso del tiempo, dará paso a una piel tersa y recolocada.

Los gestos habituales y la presión a la que sometemos a nuestros órganos a través de emociones negativas, alimentación deficiente y costumbres poco naturales componen el mapa facial actual.

Kobido es capaz de disolver estas tensiones desde la primera sesión, pero sólo volviendo a reiterar los tratamientos es como permanecerá en el tiempo.

No podemos esperar que los gestos, las emociones acumuladas durante tantos años y el trascurso de una vida desaparezcan por arte de magia en las primeras sesiones.

En Kobido trabajamos durante 50 minutos el rostro, el cuerpo y hasta el alma de todas las personas que quieran tratarse.

Algunas de ellas llegan con una edad más avanzada, aunque también hay personas jóvenes. Todas ellas con problemáticas y expectativas diferentes, pero Kobido sólo confía en el trabajo realizado día a día, como un entrenador personal del rostro y un artista que, con cada uno de los pases, va recuperando el rostro durante tanto tiempo abandonado.

En Kobido pensamos que esta tenacidad es la que nos da un éxito asegurado.

La nariz y el rostro en Kobido.

En la diagnosis oriental desde siempre, el puente de la nariz corresponde a la columna en el cuerpo. Es bien sabido por todos la importancia y la presencia de la nariz en el rostro.

Pero esta parte de nuestro cuerpo puede decirnos muchas cosas. En Kobido el tratamiento de esta parte principal del rostro es vista desde diferentes aspectos.

No todo el mundo tiene una nariz recta, existen desviaciones o bien hacia la derecha o bien hacia la izquierda, este rasgo común en la mayoría de los casos nos demuestra que la columna no está derecha que hay una curvatura o escoliosis, ya sea a la izqda. o a la derecha. Generalmente en la misma dirección en la cual tiene la curvatura la nariz.

Podemos preguntarnos… ¿Qué tiene que ver un aspecto de la fisonomía que es estructural con el rostro?

Pues bien, los músculos de la espalda, hombros, cuello y cara están íntimamente conectados.

Si hay tensión en un lado del cuerpo, lo cual suele ser causa de alguna deformación de la columna, todos los músculos de la espalda, cuello y rostro están compensando esta tensión.

A parte de la nariz, en el diagnostico mutireflexologico que hace Kobido, también los desequilibrios de la espalda suelen reflejarse en la postura, en la manera de sostener los hombros, el cuello y por último la cara.

Los músculos del rostro quedan afectados por la tensión o el stress. Los rasgos entonces cambian, por eso la huella de los años en nuestro rostro, como es natural.

Es a veces muy significativo como se ladea de una u otra manera porque el desequilibrio de la columna tira de los músculos hacia un lado.

Cuando la columna está recta, la nariz lo está también.

Kobido a través del masaje relaja, una vez más, estos desequilibrios a nivel físico.

No debemos olvidar que depende del lado que esté mas tensionado, así estarán de tensionados los órganos que se encuentren debajo de los mapas reflexológicos.

Dependiendo de las zonas que se traten durante el masaje pueden surgir diferentes reacciones que nos permiten diagnosticar con precisión la problemática interna de la persona.

El principal fundamento, en gran parte de la medicina oriental, es el principio de que por el cuerpo circulan profundos canales de energía.

El masaje Kobido a la vez que trata y energetiza estos canales consigue un efecto de lifting natural, debido a esta energetizacion, junto con la recolocación muscular y el drenaje y detoxificacion de desechos tanto orgánicos como emocionales.

Esto es Kobido.

Natacha de Cortabitarte
n.cortabitarte@gmail.com
www.masajefacialjapones.es

Tags : kobidomasaje oriental

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