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Es al comienzo del verano cuando deberíamos hacer un chequeo exhaustivo de qué tipo de piel tenemos y en qué estado se encuentra para defenderse frente a nuestro astro preferido, el sol.

La piel, que ha estado sometida al sol durante años, presenta una serie de características como, por ejemplo, distintas tonalidades y pigmentaciones.

Es bien sabido que las zonas con mayor exposición del cuerpo al sol son la cara, el escote, el dorso de las manos y los brazos.

Todos ellos se llenan de manchas. También se pueden observar venitas dilatadas y rojas, y a su vez otras manifestaciones como la sequedad y la flacidez.

Por último, y lo mas espectacular, es como la piel va perdiendo su grosor para volverse una piel delgada y quebradiza, y hasta en algunas ocasiones, con tendencia al sangrado.

Por otro lado, las personas necesitan de la luz solar. Todo el mundo sabe que, gracias al sol, la vitamina D se sintetiza por si misma en la piel.

Hay mucha gente que utiliza este argumento para no utilizar la crema solar por temer a que el bloqueo de los rayos ultravioletas tipo B (UVB) le impidan sintetizar suficiente cantidad de esta vitamina a través de su piel.

Existe otro camino, a parte de la luz solar, que es la alimentación a través de la ingesta de pescados grasos como el salmón, el arenque, el atún, la sardina (que si fuese mas cara la gente mataría por ella) y el hígado de bacalao.

Es increíble que nuestro organismo sea capaz de fabricarla a partir de sustancias precursoras convirtiéndola en una hormona mas que en una vitamina.

La piel hay que prepararla para antes del verano con la alimentación y los tratamientos que potencien el colágeno y la elastina internos como, por ejemplo, con las técnicas manuales de masaje.

Por supuesto, tampoco está de más habituarse al sol de una manera progresiva, así como no privarse de los zumos con alto contenido de betacarotenos, que harán que la piel, aparte de prepararse para el sol, tome un color unificado por toda la superficie corporal, el tan deseado bronceado perfecto.

Como hemos visto, la preparación para el verano no debe ser algo intrascendente. Debe ser afrontado con equilibrio y mesura.

Las glándulas sebáceas detienen, y no es de repente, su actividad y la reducen en gran medida.

Si la piel contiene menos grasa, la capacidad de respuesta de la barrera protectora disminuye, por lo que la capacidad de absorción de agua queda restringida.

A su vez los humectantes endógenos, como el ácido hialurónico, decrecen de manera muy drástica.

La piel pierde entonces la firmeza, la elasticidad, la jugosidad y la humedad. Todos los contornos del rostro se desdibujan, tomando el típico aspecto de cara borrada, que luego hay que retocar con maquillaje para intentar volver a crear contornos.

La cosmética entonces sale al paso de esta problemática comentando que la piel madura es una piel “más exigente” y lo traduce en un tratamiento algo mas graso inflando así el estrato corneo durante mas horas, pero rejuvenecen tan poco como las cremas que nos recuerdan son anti edad, concepto que no existe.

De hecho, las fibras de las arrugas reposan sin inmutarse con extrema flacidez en el segundo subterráneo, la dermis.

Sólo y únicamente con la rotura de fibras que podamos provocar con técnicas manuales de masaje constante podremos ir recuperando las cicatrices que la dermis ha ido acumulando a lo largo del tiempo.

Siempre y cuando las roturas de fibras sean tratadas por un especialista del masaje manual, que combine diferentes técnicas para recuperar el aspecto jugoso de la piel, que no puede devolver una simple crema.

La activación de la circulación sanguínea en la piel del rostro, junto con el drenaje de los detritus vía sistema linfático y la disminución de las inflamaciones consigue que la piel vuelva a su plenitud.

La elasticidad de la piel se consigue con la alianza de muchos factores.

Siguiendo con el tema que nos ocupa, podríamos poner un ejemplo bastante notorio de lo que es el Foto envejecimiento, haciendo una pequeña observación en nuestro propio cuerpo.

Si ya hemos pasado de los 35 años o incluso estamos llegando a la edad de la jubilación vamos a hacer una simple comprobación.

¿Cómo es la piel de tus nalgas comparada con la piel de tu rostro?

A lo largo de los años la parte de las nalgas ha recibido muy poca incidencia de los rayos solares.

¿No es así?

Si no somos fumadores compulsivos, ni usamos el solárium con asiduidad, la juventud y tersura de esta zona reflejara los signos del envejecimiento normal del cuerpo. Por el contrario, nuestro rostro reflejara los efectos de la foto envejecimiento.

La piel de la zona de las nalgas es una piel blanca, lisa, sin manchas y sin arrugas. En cambio, la piel del rostro empieza a surcarse de finas líneas de expresión que más tarde se convertirán en arrugas más profundas y manchas.

Nuestra piel ha perdido mucha elasticidad y prueba irrefutable de ello es la fina piel de los parpados.

La piel se vuelve mas rígida y en esta zona es donde mas notamos esa falta de elasticidad.

Podemos hacer una prueba rápida para saber en que estado se encuentra la piel de nuestro parpado y establecer una equivalencia de como esta nuestra piel en general.

Es una prueba que, a priori puede parecer absurda, pero es concluyente.

Debemos de tirar de la piel del parpado inferior hacia abajo y despegarla del blanco del ojo y nada mas hacer esto, debemos de soltarlo para que vuelva a su posición, si en este intervalo de tiempo, la piel del parpado inferior no es muy largo, estás de enhorabuena. Y si el caso es que se demora más de 2 segundos, puede que estés sufriendo un envejecimiento prematuro.

Con la edad, la mayor parte de los cambios se produce a nivel de la dermis, serán las células del tejido conjuntivo las que se vean afectadas.

Las células del tejido conjuntivales, fibroblastos dispersos por la epidermis, y por otro lado las fibras que estos producen, conocidas como colágeno y elastina también se verán afectadas.

El colágeno se compone de fibras proteínicas que dan gran estabilidad a la piel y la elastina es equiparable a las fibras de la ropa elástica que posibilita que la piel se estire.

A la vez que descienden estas fibras también lo hacen el numero de vasos sanguíneos que irriga la zona.

Sólo a través de la mentalización sobre el foto envejecimiento y con una buena preparación de la piel antes de recibir los rayos solares tan ansiados en el periodo estival, podremos conseguir paliar los efectos nocivos y utilizar a nuestro favor los beneficios del “Astro Rey”.

Natacha de Cortabitarte
www.kogo.es
espacio.kogo@gmail.com
Tel. 667297936

Tags : kogolifting naturalpieltratamiento facialverano

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