El Colesterol – Parte II


Hasta hace unas décadas se consideraba que una cifra de colesterol sobre los 250 mg/dl era perfectamente normal y que empezaba a ser preocupante por encima de los 300 mg/dl. Hoy día se nos advierte que la cifra no debe sobrepasar los 220 mg/dl.

¿Qué ha sido de aquel dicho que afirmaba que lo deseable era tener 200 más tu edad?

Por lo tanto vemos que no tiene ningún sentido tratar de hacer descender el colesterol cuando no se encuentra por encima de los 300 mg/dl, o al menos por encima de los 280 mg/dl y, menos aún, si lo hacemos guiados por la creencia de que así evitaremos el infarto de miocardio.

El colmo del asunto es tratar de bajar los niveles mediante fármacos tan temibles como las estatinas. Sus efectos secundarios son:

Fatiga, insomnio, dolor muscular, Dolor articular, Estreñimiento, Flatulencia, Dispepsia, Náuseas, Diarrea, Dolor de cabeza, Mareo, Picor cutáneo, Perdida de Memoria, Daños cerebrales y lesiones hepáticas.

De todos modos, a pesar de lo expuesto, quien desee hacer descender sus niveles de colesterol, aunque insistimos que menos de 280 o 300 mg/dl no es preocupante, puede hacerlo de MANERA MUY EFICAZ E INÓCUA mediante el uso inteligente de ciertos nutrientes. Y ya que hablamos de nutrición, quisiera mencionar la ineficacia y peligros de las dietas sin grasa. Las grasas pueden ayudar a facilitar la eliminación del colesterol.

Las dietas bajas en grasa dificultan la absorción de las vitaminas K, A, D y E, aparte de ser pobres en las mismas.

Asimismo, las dietas pobres en grasa tienden a ser muy altas en carbohidratos. Y los carbohidratos, al entrar en el torrente sanguíneo, estimulan la secreción de insulina. Esta hormona, a su vez, estimula la síntesis de colesterol. Esto resulta especialmente cierto en el caso de los carbohidratos refinados como el azúcar, harinas, bollos, pasta….

Por eso recomendamos el siguiente método natural y asi poder eliminar estatinas.

Este método no se basa en inhibir ninguna enzima sino en estimular y potenciar los mecanismos corporales de excreción del colesterol.

El colesterol se elimina por el hígado, a través de la bilis. Para eliminarlo, el colesterol es transformado en sales biliares y otros productos como el ácido taurocólico. Muchos de estos componentes son derivados del aminoácido taurina. Asimismo la vitamina C estimula la formación de estos compuestos así que ya tenemos la solución: taurina y vitamina C. Esta combinación es un poderoso hipocolesterolemiante.

Es importante lograr 3 evacuaciones diarias. Una alimentación basada en una gran cantidad de verduras (al menos dos o tres kilos diarios) y algo de fruta, y tomar unos sesenta gramos de fibra soluble al día repartidos con las comidas.

La dosis de vitamina C y taurina serán de tres gramos de la primera con desayuno, comida y cena y dos de la segunda antes de desayunar, comer y cenar. (Deberá ingerirse media hora antes con el estómago vacío).

Además de niacina, otro nutriente muy efectivo a la hora de hacer descender no sólo el colesterol sino también los triglicéridos.

La dosis eficaz es de al menos 1 gramo antes de cada comida.

La niacina está contraindicada en glaucoma y hemorragias digestivas y de otros órganos internos.

Llegados a este punto, vemos que la preocupación por el colesterol no tiene ningún fundamento sólido. Se trata, ni más ni menos, que de un castillo de naipes que se desmorona ante el más leve soplo de sentido común. Esperamos que los anteriores párrafos le hayan ayudado a comprender este fenómeno y de esta manera contemplemos al colesterol no como un asesino sino como lo que es y ha sido siempre: una molécula indispensable para la vida.

Ignacio Chamorro Balda
Experto en Terapia Clark
Director Instituto Clark, España
info@institutoclark.es
www.institutoclark.es







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