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“Vivimos nuestras vidas basándonos en lo que creemos con respecto a nuestro mundo, a nosotros mismos, a nuestras capacidades y a nuestros límites.”
Gregg Braden “La Curación Espontánea de las Creencias”.

¿Qué pasaría si fuésemos capaces de cambiar nuestras creencias?

Los patrones que conforman nuestra visión del mundo y nuestra relación con él se van gestando durante muchos años, unos vendrán marcados desde la familia en la que nacemos heredándolos, aprendiéndolos en el vientre materno o en la primera infancia. Otros son inherentes a la sociedad a la que pertenecemos o la religión en la que somos educados.

¿Verdaderamente es así como queremos vivir, limitados por nuestras creencias?

Muchas de las personas que vienen a Terapia Metamórfica lo hacen, precisamente, porque quieren cambiar ese programa que rige en su vida y que les impide o bien curarse de determinadas enfermedades o estar en paz consigo mismos, en definitiva, vivir más felices. Pero cuando al cabo de varias sesiones no consiguen su objetivo empiezan a pensar que la terapia no funciona.

¿Qué sucede entonces, qué es lo que bloquea el tratamiento?

Algunas me cuentan que les han dicho que la razón porque la que no mejoran es porque realmente no quieren curarse, o lo que es peor, que obtienen beneficios con su enfermedad. Nada más lejos de la realidad, cuando alguien acude a tratamiento es porque está dispuesto a cambiar pero los patrones que tiene son muy fuertes, arraigados en su subconsciente durante generaciones incluso, modificarlos lleva su tiempo y una gran dosis de paciencia con uno mismo.

El primer paso a dar es identificar el patrón que nos está afectando reconociendo así el origen de nuestros conflictos.

Recuerdo que hace años estuve tratando a un cliente que según se tumbó en la camilla me comentó que muchos de los problemas en sus relaciones venían derivados de la que mantenía con su padre. La técnica Metamórfica nos ayuda a corregir y mejorar ese tipo de conflictos identificándolos para no repetirlos. Cuando trabajo el pie derecho observo lo que está sucediendo en el momento presente, es el pie que pasa más información de los bloqueos que reconocemos conscientemente. Cuando trabajo el izquierdo actúo más sobre los bloqueos del pasado y el subconsciente por tanto sobre los patrones que traemos y los que hemos aprendido.

A medida que le iba haciendo la terapia en el pie izquierdo, las zonas reflejas que más me mostraban bloqueo eran las relacionadas con “la madre”. Cuando terminamos la sesión y sin haberle comentado nada, le pregunté que cómo se sentía y de repente, como si una luz se hubiera encendido en su cabeza me dijo: ahora lo veo claro, el conflicto realmente no era con mi padre, es con mi madre y siempre le había culpado a él. En ese momento comprendió todo lo que le pasaba mucho mejor. Me preguntó que si podía abrazarme agradecido, le dije que sí y sentí claramente que por fin el muro había caído.

Ser conscientes del patrón permite cambiarlo, la terapia metamórfica puede ayudarnos a identificarlos aunque no todos los casos son así de sencillos.

El trabajo con niños también es muy especial, ellos están más conectados a su subconsciente, porque las ondas cerebrales en las que se mueven son principalmente de baja frecuencia y su cerebro actúa como una esponja capaz de absorber todo lo que sucede a su alrededor aprendiendo rápidamente. La edad clave para introducir los patrones es de cero a siete años ya que a esa edad no hay filtros que impidan la entrada de esa información o la depuren. Por eso es muy importante que los mensajes que les transmitamos sean de confianza en ellos mismos, alentándoles a que serán capaces de hacer cosas grandes sólo con proponérselo y trabajando sobre ello.

Hoy en día se escucha mucho en los medios de comunicación que las enfermedades que sufrimos vienen marcadas genéticamente y que de aquí a unos años se crearán medicamentos a la carta según los genes de cada persona. Esto puede llevar a creer que porque un miembro de la familia, el padre o la madre, desarrolle una enfermedad grave los hijos también pueden padecerla. Lo que no cuentan, y sobre eso se investiga desde hace tiempo, es que lo que verdaderamente va a permitir la manifestación de esos genes es el ambiente en el que la persona se desenvuelva, y el gran detonador de las enfermedades será el estrés sobre todo emocional en el que se encuentre.

Cuando he tratado a personas que han pasado por una enfermedad grave o un cáncer siempre les pregunto qué pasó en sus vidas aproximadamente un año antes de que apareciera la enfermedad. Siempre me cuentan alguna situación emocional fuerte que pasaron en aquella época que les desató un estrés emocional durante mucho tiempo. En esos casos su subconsciente fue actuando a través de los patrones aprendidos e hizo reaccionar a su cuerpo hacia el desequilibrio y la enfermedad grave sin que la persona fuera consciente de lo que le sucedía.

¿Por qué existen las remisiones espontáneas de enfermedades muy graves? Porque la persona toma conciencia de lo sucedido, al reconocer el patrón es capaz de cambiarlo y al hacerlo derriba el muro que le impedía creer en su propia sanación, modificando toda la química de su cuerpo.

La creencia es la Fe en estado puro, es decir, es convicción de que algo puede suceder o puedo cambiarlo o puedo realizarlo. Yo tengo la fuerza para hacerlo.

Pero algo muy importante para que lo que creemos se cumpla, es que esa convicción parta no sólo de nuestra mente sino que esté conectada al corazón, cuando ambos se fusionan en uno es cuando verdaderamente se puede producir el milagro.

Igual que hay personas capaces de hacer remitir una enfermedad grave, hay otras que se programan justo para lo contrario, incluso para creer que pueden morir jóvenes. Hace unos años me vino un cliente a una sesión de reflexoterapia podal porque una gitana le había dicho echándole la buena ventura (yo más bien diría mala ventura) que se iba a morir con cuarenta años de un infarto. Acababa de cumplir treinta y ocho y, aunque se encontraba perfectamente, ese miedo rondaba constantemente en su cabeza. Le hice la sesión y francamente todos los sistemas estaban muy bien. Le dije que desde luego no creía que se fuera a morir de un infarto, pero que sacara aquello de su cabeza porque nadie puede decir semejante tontería, ya que si no sabemos a quién se lo decimos estamos programándole para que realmente le dé un infarto el día de su cumpleaños.

En la actualidad trato a la hija de una buena amiga que vino a su primera sesión el 23 de diciembre porque quería quedarse embarazada, llevaba intentándolo sólo desde setiembre y me comentaba que estaba tan estresada que no lo conseguía. Estuvimos hablando mucho de su trabajo, proyectos e ilusiones. Al tratar las zonas reflejas de ovarios vi que estaba en ciclo de ovulación y se lo comenté.

Cuando nos vimos a la semana siguiente me dijo que esos días había tenido una catarsis descubriendo que lo que realmente quería hacer con su vida era dedicarse a la educación especial (en la actualidad trabaja en un colegio como maestra y se prepara para ser profesora bilingüe). Seguimos dos sesiones más y el día siete de enero me llamó emocionada que acababa de hacerse la prueba del embarazo y le había dado positiva de una o dos semanas.

No quiero decir que por el tratamiento que hicimos ya se quedara embarazada, pero hablar, liberar los miedos y ver los patrones que la conducían hacia algo que no quería hacer, le ayudó a desbloquear todo.

Seguimos adelante con su tratamiento y se encuentra estupendamente, está disfrutando plenamente de su embarazo.

Cuando somos capaces de romper los patrones que nos hicieron creer que algo estaba vetado para nosotros podemos cambiarlo todo, pero sin olvidar que la fuerza de nuestras creencias tiene que estar en la conexión de lo que pensamos y lo que sentimos para así descubrir cuál es el don con el que venimos a la vida.

Firmado. Carmen Benito.

Directora del Centro de Bioestética Carmen Benito.

Tags : creenciasdolenciareflexología

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