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Salud natural

DBO: Enfermedades infantiles más comunes

¿Por qué los niños padecen enfermedades si no han vivido conflictos biológicos? Nada más lejos de la realidad, ya que el niño ha vivido todas las situaciones conflictivas por las que han pasado sus padres, con más frecuencia la madre desde el momento en que se inicia su vida. Además traen en su bagaje celular toda la información de las vivencias de sus ancestros que les facilita por un lado la vida y por otro condiciona la manera de reaccionar.

Vayamos por partes para mirar las enfermedades infantiles. Según el paradigma de la DBO la enfermedad es la solución a una vivencia de estrés llamado conflicto biológico, que el cuerpo se encarga de descargar mediante el síntoma. Hoy podemos decir que los conflictos biológicos comienzan desde que hay vida biológica, por lo tanto, es desde el instante mismo de la concepción cuando se produce el encuentro del óvulo con el espermatozoide que el ser humano está en contacto con situaciones de estrés biológico. En la primera etapa de la vida, el embrión y el feto vivirán como una unidad biológica en simbiosis con su madre por lo que capta la información de ella y de las vivencias conflictuales por las que ésta pasa. Al nacer el bebé sigue en fusión materna y lo hará mientras dura el desarrollo y mielinización de sus vías nerviosas por lo que no es capaz de diferenciar entre quien es él y quien es el otro. A partir de los 24-30 meses, ya atravesado este pasaje de su vida, puede comenzar a ser un ser diferenciado aunque sigue captando el universo familiar a través del inconsciente. El niño es muy receptivo, perceptivo, intuitivo y sensible a todo lo que ocurre a su alrededor y a los conflictos de sus padres. Es un gran radar que acumula información de las tensiones y sabe cómo hacer para evacuarla.

Los niños/as hablan a través de sus enfermedades lo que el desconocimiento del lenguaje les impide pronunciar. Sienten emociones, viven situaciones que se asimilan a las que viven los adultos dentro de su cuerpo pequeño y tienen conflictos biológicos que desencadenan las enfermedades comunes de la infancia. Es el órgano el que expresa lo que el niño o los que están en su entorno inmediato viven en su vida diaria.

Otra idea que sustenta la DBO es que ante un estrés biológico, dramático e inesperado, se inicia una actividad en dos fases. La primera o fase de estrés, en la que hay síntomas según el órgano y cuando la situación que ha generado el conflicto biológico se resuelve; la segunda fase se pone en marcha y es cuando aparece un cuadro infeccioso o una inflamación. Son síntomas de reparación que ayuda a que los tejidos se recuperen.

Por ejemplo, un niño se pierde en un espacio público y siente pánico de no poder llamar o encontrar a sus padres. Cuando finalmente los halla se relaja, llora, suelta su estrés y sus tejidos, los que han estado en estrés comienzan su recuperación y el síntoma que aparece será una laringitis. La laringitis es la manifestación del horror vivido por el niño, en una primera etapa, y tiene como objetivo la curación de la mucosa laríngea. La inflamación procura llevar a los tejidos todos los elementos nutrientes y reparadores necesarios para sanar el órgano.

Otro caso que puede servir como ejemplo es el de un niño que comienza el parvulario y se siente separado de la madre. Llora, se aferra a la puerta del cole, se estira en el suelo y patalea hasta agotarse. Vive lo que se denomina un conflicto de separación. En una primera fase o de estrés su piel, epidermis, se ulcera y se enrojece. En la fase de reparación las zonas que tenían menos tejido (ulceradas) se cubrirán con más células (reparación) y aparece un síntoma que es el eccema. En este caso le aparece un eccema en manos, brazos y mejillas que son las zonas que han sentido el estrés. Se trata de comprender en qué fase está apareciendo el síntoma y calmar la virulencia de los mismos sin detener el proceso natural de curación. Recordar que una infección o una inflamación son síntomas en fase de resolución y si los padres comprenden este mecanismo podrán acompañar mejor durante el proceso de la enfermedad.

Otro mensaje que hemos recibido es que los niños/as tienden a enfermarse con frecuencia, porque su sistema inmunitario está en formación y la exposición a los gérmenes les ayuda a generar los anticuerpos necesarios para mantenerse sano. Dentro del marco de enfermedades infecciosas son comunes las patologías respiratorias de vías altas, las infecciones llamadas “contagiosas” y los síntomas digestivos como vómitos o diarreas.

Las enfermedades infecciosas más comunes son la varicela (virus varicela zoster), sarampión (virus paramixovirus), Rubeola (Togavirus), Eritema infeccioso (Parvovirus) y Parotiditis. Se inician con erupciones en la piel o enrojecimiento, prurito, inflamación de ganglios, dolores y, según el cuadro, tos o dificultades respiratorias.

Según la Descodificación Biologica Original estas infecciones aparecen para ayudar a restaurar los tejidos que han estado sometidos a un alto estrés de un carácter específico, que es la separación (vivencia muy frecuente en los niños al separarse de sus padres, su familia, su casa, sus juguetes, etc.) y es en la segunda fase, o vagotonía, cuando el cuadro infeccioso se va a manifestar sobre la piel o mucosas como el interior de la boca, con vesículas con agua, rojeces, granos, pápulas que pican. Todas las manifestaciones en la epidermis y en las mucosas nasal o bucal, por ejemplo, están en relación con conflictos en los que el niño/a ha sentido separación.

Otras infecciones que también son frecuentes en los niños/as son las respiratorias como la rinofaringitis o resfriado común de causa vírica, las amigdalitis de origen bacteriano y la otitis media aguda. El resfriado común, responde a un conflicto de sentir el peligro y tapar las mucosas para evitar el contacto. Puede aparecer cuando están presentes en las discusiones de los mayores o se les involucra o cuando se les riñe y necesitan mantener en la distancia al “intruso”.

La amigdalitis, es un síntoma de reparación de un conflicto de atrapar el bocado y para un niño/a un bocado puede ser un juego, un juguete, algo que desea y no consigue, que cuando finalmente lo obtiene es un logro que se paga mediante la inflamación de las amígdalas (fase de reparación).

La otitis media aguda es la inflamación e infección de origen bacteriano que afecta al oído con dolor, fiebre, malestar general e incluso diarrea. El conflicto, como en las amigdalitis, es de atrapar el bocado pero en este caso de algo que se quería oír. Cuando sea la madre o alguien dice finalmente lo que el infante tanto desea escuchar, aparecerá la infección de resolución.

Las infecciones respiratorias como las de vías altas hablan de la sensación de sentirse invadidos o con su espacio de vida amenazado y la neumonía es la fase de resolución de una situación de miedo a morir.

Cuando los padres comprenden el funcionamiento de la enfermedad vivirán de forma más tranquila los síntomas de los niños/as y podrán aplicar medidas naturales para aliviar los cuadros agudos de infección y/o inflamación. Estas son etapas que ayudan a los tejidos a regenerarse y renovarse y para el niño/a una infección es como una ayuda en su maduración. De hecho, muchos padres comentan que, después de una enfermedad el niño/a ha realizado un cambio, ya puede absorber el exterior de otra manera, responde de forma más meditada.

Otro elemento a tener en cuenta es que para el inconsciente lo real, imaginario, virtual o simbólico es lo mismo y el niño vive en su imaginación o en las imágenes que tiene delante lo que viviría en la vida real, por lo que pueden aparecer estados sintomáticos después de haber visto una película de miedo o que le angustia, de haber escuchado un cuento que le ha asustado o haber soñado algo que lo ha aterrorizado. Es importante poder ayudar al niño a ver en qué espacio se encuentra y separar lo imaginario de lo real en caso de sufrimiento.

Además de los cuadros mencionados desde hace unos años a un niño un poco movido, no está quieto, que se aburre en clase cuando le cuentan lo que no le interesa, se despista, que busca explorar y hacer cosas fuera de las esperadas se le “diagnóstica” o inscribe dentro del marco de un Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Como bien explica Robert Whitaker en el libro Anatomía de una epidemia, en los últimos 30 años han aumentado de manera sorprendente los diagnósticos de patologías mentales o psiquiátricas entre ellos el TDAH, y que los tratamientos no dan seguridad ni confirman la desaparición del síntoma, pero sí la modificación de la personalidad. Si nos hacemos la pregunta de porqué se mueve más un niño que otro o porqué un niño tiene intereses distintos a los del grupo de clase, es evidente, algo le está ocurriendo a nivel inconsciente. El síntoma, sea el que sea, responde a una necesidad que no ha podido ser cubierta en un momento de estrés. ¿Cuáles pueden ser las razones por las que un niño se mueve más? Cómo tiene que ver con el movimiento, se ha de revisar qué vivió la madre en el embarazo, como, por ejemplo, tener que hacer reposo, amenaza de pérdida, pérdida de bebés anteriormente, no sentir al niño y asustarse, entre otros. El niño hará lo que los padres le piden a nivel inconsciente. Mirar en la vida de los padres cuáles son las acciones prohibidas, porque éstas serán expresadas por el niño. ¿Qué libertad estuvo impedida para los padres? ¿Cuáles fueron las prohibiciones que sufrieron? Por ejemplo, imaginad que a un padre no le dejaron hacer deporte o una práctica corporal como bailar. Este es el caso de una niña a la que al padre le habían prohibido bailar por ser “varón”. La niña era muy movida pero siempre cantaba o bailaba. Al preguntarle a los padres por las vivencias de movimientos prohibidos, el padre narra su propia historia. Cuando se lo explican a la niña esta ya no tiene necesidad de manifestar algo que era hecho para sanar el conflicto del padre. Otro caso es el de un niño diagnosticado de TDAH, con 4 años, que el origen de su movimiento se encontró durante el embarazo. Los padres habían pasado hasta los 4 meses, momento en que se practica una amniocentesis, sin saber si lo conservarían, porque el primer diagnóstico fue de embarazo de riesgo (Triple screening elevado). A los 4 meses les dicen que todo es normal y, el embarazo, llega a término. A los 4 años, el niño, comienza a moverse igual que le fue permitido moverse a los 4 meses.

Los niños quieren y necesitan moverse para conocer el mundo, descubrirlo, descubrirse a sí mismos y esto les permite desarrollar su cuerpo y las vías nerviosas y asociativas para llegar a ser adultos libres. Respetemos sus necesidades que, muchas veces, son las necesidades no escuchadas de los adultos que los acompañan.

En general, los niños, expresan con su cuerpo todo lo que no pueden decir con palabras y salen de cada proceso con una experiencia de vida que les ayuda a ver con otros ojos la realidad de cada día. Hablar con ellos, respetarlos, enseñarles a poner palabras a sus estados emocionales, comprenderles es la tarea de los adultos que los cuidan y cuanto más amor depositemos en ellos, un mejor mundo legaremos a nuestra descendencia.

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