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Las vacaciones de verano son sinónimo de descanso y relax, son ese momento del año en el que es posible desconectarse de lo cotidiano, de la rutina. Las vacaciones son para aprovechar el clima cálido, para escapar, para dejar de ser y hacer lo que se hace siempre para tomar el tiempo necesario para ser y hacer lo que realmente se desea: relajarse y ser feliz. Las vacaciones te obligan a poner un alto a la rutina exterior, pero ¿y la interior? Ya sea que te quedes en casa, que hagas un viaje o que emprendas la aventura de tu vida, bien vale la pena tomar unos minutos para poner en práctica todo eso que has venido aprendiendo y que está íntimamente ligado al crecimiento y desarrollo personal.

Aprovecha las vacaciones

El crecimiento interior y el desarrollo personal son actividades que nunca se detienen. Cuando trabajas con tu desarrollo personal se mueven una serie de energías internas, se pone en marcha un proceso que tiene su propia velocidad, que puede ser alimentado con cada una de tus acciones, por pequeñas que parezcan. Cada experiencia, cada vivencia, cada detalle suman y se hacen parte de eso que eres y sientes; de allí la importancia de concienciar este proceso, para poder vivir a plenitud y entender completamente tus propios procesos. Sabes de dónde viene cada reacción, cada aprendizaje adquirido; poder vivir en el aquí y el ahora.

Una de las excusas que siempre escuchamos es “no tengo tiempo”, cuando la verdad es que casi nunca tenemos el foco necesario para poder establecer nuevos hábitos y costumbres, para poner en práctica algunas tareas; tan sumergidos estamos en la vorágine de la rutina. Es por esto que las vacaciones son el momento perfecto para practicar algunos ejercicios que entrenarán esas nuevas habilidades, perspectivas y aprendizajes.

Si hiciste algún curso particular, si leíste un libro lleno de ideas maravillosas, las vacaciones son el momento ideal para poner todo el conocimiento adquirido en orden. Prepárate una refrescante bebida, siéntate en un lugar hermoso a disfrutar de las temperaturas cálidas y haz una lista con las ideas que se te ocurran para poner eso que aprendiste en práctica. Ordénalas y comienza a ejecutarlas lo más pronto posible. Créate actividades realistas, recuerda que no vale poner excusas.

Por ejemplo, puedes practicar cómo estar presente. Salir de tu ciudad durante las vacaciones resulta un momento ideal para aplicar esto que has venido practicando con la meditación. Los nuevos lugares nos obligan a estar alertas y apreciar absolutamente todo lo que nos rodea, así que puede ser más orgánico hacer esto allí, pero no hace falta ir a otro país u otra ciudad para hacer este ejercicio. En un parque cercano, en la ventana de tu casa, caminando al mercado, cualquier sitio sirve. Intenta absorber con todos tus sentidos ese lugar, toma unos segundos para cerrar los ojos y respirar profundo. Siente, con todo tu ser, huele, escucha, observa. No permitas que otros pensamientos te interrumpan. Estás allí, frente al mar, en una calle nueva, esperando el bus. Vívelo.

Practica la aceptación, la apertura y el pensamiento positivo cuando llegues a un lugar nuevo. Despójate de los prejuicios y mézclate en lo desconocido. No te concentres en las diferencias, sólo ábrete a la experiencia y acepta lo que el universo tiene que brindarte. Sonríe y ve con la mejor de las actitudes, descubre cómo se transforma todo a tu alrededor cuando decides no concentrarte en lo negativo, contagia a quienes te rodean con tu perspectiva. Disfruta lo que logras con tu actitud positiva.

Crea nuevos hábitos

Puedes aprovechar este tiempo de ocio para hacer conciencia de estos aprendizajes, para que puedas ponerlo en práctica en tu vida, aplicarlos e integrarlos en tu vida diaria. Haz una lista mental de esas cosas que has ido trabajando, de los aprendizajes y piensa cómo puedes hacerlos parte de lo que eres y vives. Lo espiritual, aquello relacionado a tu mejoramiento personal no es una esfera apartada de tu ser, lo espiritual no es superior e intocable, sino que hace parte de tu identidad completa y tiene que tener un lugar en lo cotidiano, en tus hábitos y costumbres.

Si repites algún comportamiento por veintiún días o más, éste comienza a fijarse en los patrones de conductas y se convierte en un hábito. Las vacaciones son el momento perfecto para tomar el tiempo necesario para crear nuevos hábitos, sobre todo aquellos que incluyen prácticas que siempre se posponen por “no tener tiempo”, como meditar.

Por ejemplo, si hiciste algún curso de formación en Reiki, puedes comenzar a hacerte Reiki cada mañana. Toma unos minutos para relajarte en la cama y poner tus manos en donde lo necesites. ¿Sabes que puedes dar Reiki a tu desayuno y a tus vitaminas? Es una forma maravillosa de comenzar cada día, cargándote de la energía del universo y puedes aprovechar que, durante las vacaciones, no tienes presiones relacionadas con el tiempo. Ya verás como esto se transforma en tu segunda naturaleza y no te imaginarás enfrentar tus mañanas de otro modo.

Las vacaciones de verano son la excusa perfecta para poner orden en todo lo que hay en tu cabeza, sin presiones de tiempo, sin  tener el fantasma de las responsabilidades al acecho. No importa si te vas de viaje, si te quedas en casa o si preparas pequeñas escapadas, utiliza tu tiempo sabiamente, crea una diferencia en tu vida práctica y prepárate para regresar con la conciencia de que el trabajo personal no se detiene, ni siquiera en vacaciones.

Begoña Ramos
Experta en Crecimiento y Superación Personal.
Tlf. 91 032 77 15  y 635 02 70 42
www.centroreikiesluz.com

Tags : crecimiento personalvacaciones

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