Cómo aprender a perdonar


“Primero tendríamos que aprender a perdonarnos a nosotros mismos, tomando conciencia de lo que hemos hecho”

La comprensión del alcance de lo que cada uno de nosotros hace, nos ayuda a tomar conciencia, y el tener las cosas en claro nos permite decidir si queremos seguir actuando así o tenemos que cambiar algo en nuestra vida.

Si decidimos cambiar, tenemos que prestar mucha atención a lo que hacemos para no volver a cometer los mismos errores. Al producir un cambio y comprometernos con él, podremos encontrar alivio sobre lo que hemos hecho. Si no, siempre cargaremos con culpa y difícilmente podremos llegar a perdonarnos.

Si no podemos perdonar lo que hemos hecho o consideramos que no tenemos nada que perdonar porque no hemos hecho nada que ocasione daño, no tenemos noción de lo que es el perdón.

Uno puede perdonar a una persona cuando entiende que no sabe lo que hace. Hay quienes hacen cosas con el fin de obtener lo que quieren aunque dañen a otros, pero en lo profundo de su ser no saben lo que hacen. Y si bien es el otro quien, en un lamento, expresa su dolor, quien primero se daña y sale herido es quiengeneró la situación. El que hiere, el que causa dolor es quien más sufre. Si no toma conciencia de lo que está generando, difícilmente vaya a tener claridad del daño que ocasiona lo que hace, porque tan sólo va detrás de lo que quiere.

Para perdonar, uno tiene que perdonarse a sí mismo. Tiene que comprender que asumió una responsabilidad a la hora de tomar conciencia de lo que ha hecho y no debe volver a realizarlo. Para eso, hay que estar constantemente atentos.

El sentimiento de culpa y no encontrar el perdón es una carga grande, porque lo hecho no se puede cambiar. Si bien no puedo cambiar lo que he hecho, sí puedo cambiar comprometiéndome a dejar de hacerlo.

Cuando observo con amor dejo de ocasionar dolor, no sólo a mi vida, sino también a la de los demás. Entonces ya no tendré de qué arrepentirme.

Perdonar es ofrecer la otra mejilla setenta veces siete, es decir todas las veces que sean necesarias.

La necesidad de un cambio.

Hay que cambiar muchas cosas en nuestra vida para poder poner esa otra mejilla, para aprender lo que es perdonar. Todo esto tiene que ver con tener en claro que ningún espíritu viene a este mundo a dañar ni a hacer nada que sea de mal para nadie, y menos aún para sí mismo. Pero el mal que hacemos que nos puede dañar en espíritu oscurece nuestra mente, oscurece nuestro corazón, y los pensamientos ya no son claros.

Tener en claro estas cosas puede ser más o menos fácil, pero cuando nos invade el desequilibrio y estamos en una situación en la cual nos molestamos con otra persona y reaccionamos, es difícil recordar que no se deben hacer las cosas de esa manera.

Tenemos un justificativo para todo lo que hacemos, o por lo menos para muchas cosas que hacemos mal.

Cuando estoy juzgando a otra persona sin considerar que no sabe lo que hace, no me doy la oportunidad de poner amor. No se trata de esperar que aparezca la situación que me lo demande, sinode vivir pensando todoen función del amor.

El perdón nunca ha de llegar si uno no corrige su conducta, si no asume a conciencia lo que ha hecho.

Mientras el amor no esté presente en nuestra vida, ese lugar lo ocupará el dolor.

Daniel Ferminades
Fundación Impulso de una Nueva Vida
www.impulsodeunanuevavida.org







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