Aprendiendo a escuchar el cuerpo


Hay expresiones comunes cuando se intentan explicar algunas emociones, por ejemplo, se habla de sentir mariposas en el estómago cuando se está enamorado, sentir que el corazón da un vuelco, un nudo en la garganta cuando se tiene miedo; y la mayoría de estas expresiones no son sólo símiles poéticos, sino que de verdad describen sensaciones físicas que se experimentan ante determinadas emociones. El cuerpo tiene un lenguaje propio, particular, una forma de reaccionar ante los acontecimientos, aún cuando muchas veces no seamos completamente conscientes de la emoción y de lo que la produce.

La conexión entre el cuerpo y las emociones

Unos científicos finlandeses se dedicaron a hacer un estudio a través de entrevistas, en las que preguntaban los lugares del cuerpo donde la gente experimentaba cambios o sensaciones frente a determinados estímulos. Con esa información crearon un mapa corporal que expresa cómo se manifiestan las emociones en cada parte del cuerpo. Los resultados fueron concluyentes: cada emoción tiene una repercusión diferente en el físico.

Hay muchas teorías que hablan de la forma en que el cuerpo se conecta con lo emocional, pero podríamos afirmar que muchas coinciden en que la ubicación de los chakras y el tipo de energía que procesan pueden brindar indicios de en qué zona de cuerpo se manifestará cada emoción. Desde esta perspectiva, si analizamos cada uno de los chakras:

  1. Muladhara: ubicado en el perineo, rige el sistema óseo, los músculos y la sangre. Se conecta con la confianza y la seguridad personal.
  2. Svadhistana: ubicado en la zona pélvica, se encarga de regular los órganos reproductores, el sistema urinario y las piernas. Está relacionado con las emociones placenteras, incluyendo el disfrute sexual y el optimismo.
  3. Manipura: Ubicado en el plexo solar, sobre la boca del estómago; se relaciona con el funcionamiento del sistema nervioso, estómago, vesícula y sistema nervioso. Es en esta zona donde se procesan las metas, la energía, la vitalidad y el poder personal, el ego y la libertad.
  4. Anajata: ubicado en el pecho. Al estar cerca del corazón y los pulmones, se encarga de los sistemas circulatorio, respiratorio e inmunológico, además del hígado. Se asocia con el amor, la devoción, la compasión y la capacidad de sanar.
  5. Vishuddha: está en la garganta y regula la tiroides, sistema linfático, cuerdas vocales y oídos. Está relacionado con el cambio, el habla, la autoexpresión.
  6. Ajna: o tercer ojo, está ubicado en la frente y está interconectado con el sistema endocrino, los ojos, glándula pineal, sistema nervioso y senos paranasales. Se encarga del instinto, el conocimiento de lo no evidente y el sexto sentido.
  7. Sahasrara: está en la coronilla o parte superior de la cabeza. Regula el cerebro, la glándula pituitaria y se conecta con las emociones trascendentales, el sentido y conexión con lo divino.

Estamos desconectados de nuestro cuerpo

Del mismo modo en que un dolor continuo puede ponerte de mal humor y afectar tu estado de ánimo, por ejemplo; una emoción no procesada puede estancarse y convertirse en un problema de salud. Seguramente has experimentado algún dolor de cabeza o de espalda que no cede con ningún analgésico, pero que apenas te libras de la preocupación que te agobia, se esfuma. Estas molestias que aparecen “de la nada” en realidad son dolores emocionales que no se trabajan, representaciones físicas que son los gritos de tu cuerpo para que pongas tu atención en determinada situación.

Estos dolores emocionales pueden convertirse en afecciones crónicas, que la ciencia médica no puede explicar ni tratar. Con los dolores emocionales no hay medicamento que valga, pues éstos sólo sirven para enmascarar el síntoma; no resuelven la causa. Para poder entender y desaparecer el problema es imprescindible hacer consciencia del cuerpo, de lo que se siente, cómo se siente y en qué parte del cuerpo.

Muchas veces estas afecciones pasan completamente desapercibidas porque existe una gran desconexión con el cuerpo. La sociedad enseña, sobre todo a las mujeres, que el cuerpo es algo de lo que hay que sentir vergüenza. Hay que adelgazarlo, mutilarlo, depilarlo, pintarlo y vestirlo para que sea presentable. Las religiones tampoco nos hacen un gran favor, pues el cuerpo se considera pecaminoso, debe cubrirse y evitarse. Para otros el cuerpo es sólo un objeto, un vehículo carnal que permite un intercambio con el otro. Todos estos mensajes contradictorios, en conflicto, nos confunden y sólo logran desconectarnos de lo que somos en este plano. No somos capaces de escuchar esto que nos dice a gritos el cuerpo con sus afecciones.

Sana tu cuerpo: Escuchando y gestionando

Tu cuerpo es un conjunto de células autosuficientes y perfectas, que conoce muy bien cuál es su trabajo y sus funciones. Es una estructura que parece casi mágica, capaz de mantenerse con vida por sí mismo, pero requiere que aprendas a escuchar cada vez que te exige algo que requiere para su mantenimiento. Cuando algo perturba este equilibrio, aparece la enfermedad. Tu trabajo es ayudar a eliminar el bloqueo, eso que está obstaculizando el fluir de la vida.

Cuando estás en completa conexión con tu físico, hasta podrás saber qué nutrientes necesitas para alimentarte mejor, pues te apetecerán alimentos específicos que cubren esas necesidades. También será más sencillo gestionar lo que sientes, porque podrás identificar con facilidad las emociones específicas que te produce cada vivencia, sin confusiones ni máscaras. Aprender a conocer y atender los ciclos, procesos, necesidades y satisfacciones se manifestará de forma positiva en tu salud y apariencia.

Cobrar consciencia de tu físico, de su lenguaje, es necesario para tu evolución y bienestar personal, pero no es tarea sencilla en soledad. Actividades y terapias como la meditación, el focusing, entre otras pueden ayudarte a mejorar la relación con tu cuerpo físico y entenderlo, respetarlo y cuidarlo. Contar con la guía de profesionales, como los que encontrarás en Centro Reiki es Luz, será fundamental para tu desarrollo espiritual y personal, pues no sólo escucharás los mensajes de tu cuerpo sino que, además, aprenderás a sanar los dolores emocionales con amor, respeto y perdón, la verdadera medicina para el alma.

Begoña Ramos
Directora de Centro Reiki es Luz
Experta en Crecimiento y Superación Personal.
Tlf. 91 032 77 15  y 635 02 70 42
www.centroreikiesluz.com







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